El Síndrome Doña Florinda, nadie quiere ser naco
Publicado: 3/03/2009 | Por: Claudio | Categorías: Elecciones, Metáforas, Storytelling | Etiquetas: Andrés López Obrador, Felipe Calderón, George Lakoff, México, Partido de Acción Nacional | 3 Comentarios »
Hay un personaje en el antiguo programa mexicano “El Chavo del 8” llamado “doña Florinda”. Ella es una señora viuda y con un hijo que vive en la vecindad, rentando la vivienda donde habita. Doña Florinda tiene una mirada despectiva de su entorno a los cuales llama “chusma”, término que según la Real Academia Española tiene varias acepciones, pero que en este caso es más cercana la de “Muchedumbre de gente vulgar”.
Evidentemente, ella se considera de un nivel socioeconómico diferente al de sus vecinos (lo cual puede ser válido en términos de su pasado social, pero en términos de su actual nivel de ingresos no se diferencia mucho de los demás habitantes de la vecindad). Esta distinción que ella expresa con frecuencia al enfrentar cualquier problema con sus vecinos o las dificultades que enfrenta su hijo derivadas de las frecuentes peleas infantiles.
Este antiguo programa de televisión tiene la gran virtud de mostrar una situación bastante común que ocurre en nuestros países, como las personas de niveles socioeconómicos bajos no siempre se consideran parte de los sectores de menos ingresos de la sociedad, ciertamente las clase sociales hoy son más difusas que antes. La modernización, la masificación del consumo, la irrupción de la cultura de masas, con la consiguiente decadencia del liderazgo de las elites culturales, entre otros fenómenos, han hecho más borrosas las diferencias entre clases sociales, aunque más marcadamente en el aspecto cultural que en los económicos, los cuales se hacen cada vez más marcados, lo cual refleja bastante bien el programa de Gómez Bolaños.
George Lakoff, nos muestra que unos de los errores permanentemente que cometen los partidos políticos de izquierda es pensar que las personas de bajos ingresos votaran a favor de sus candidatos y en contra de los de derecha, dado que los primero defienden sus intereses y los segundos los intereses de las personas de mayores ingresos:
“La gente no vota necesariamente por sus intereses. Votan por su identidad. Votan por sus valores. Votan por aquellos con quienes se identifican. Es posible que se identifiquen con sus intereses. Puede ocurrir. No es que la gente no se preocupe nunca por sus intereses. Pero votan por su identidad. Y si su identidad encaja con sus intereses, votaran por eso. Es importante entender este punto. Es un grave error dar por supuesto pensar que la gente vota siempre por sus intereses.”
Si miramos al pasado y analizamos la última elección presidencial en México podemos hacer una clara caracterización del candidato de la izquierda Manuel López Obrador. El estilo del candidato fue tener un publicitado estilo de austeridad, el cual se manifestaba en el compacto y económico auto oficial que usaba como Jefe de Gobierno del Distrito Federal. También su estilo informal de hablar y su acento tabasqueño marcaban un sello claramente “popular” que contrastaba con el ostentoso estilo de vida de la “pareja presidencial” del Presidente Fox y su esposa. Por otra parte, el candidato oficialista Felipe Calderón, era llamado por mucha gente por su nombre de pila, muchos de ellos pretendiendo una cercanía social o amistosa inexistente, pero que refleja muy bien la práctica social del país de “ser amigo de”.
Estos elementos anteriores, en mi opinión, jugaron un papel clave en la elección presidencial dado que en un país donde es necesario multiplicar por 21 los ingresos de un hogar ubicado en el primer decil de la distribución, para que éste tuviese un nivel de ingresos igual al de un hogar promedio ubicado en el décimo decil:
“Para tener una noción más clara de como se acumula el ingreso, basta señalar que en el año 2006 el 10% más favorecido de los hogares mexicanos acumulaba el 36.04% del ingreso disponible y mientras que el 60% de los hogares menos favorecidos (deciles del I – VI) sólo acumulaban el 26.05% del ingreso disponible. Esto indica de modo claro como un pequeño porcentaje de la población tiene condiciones de vida mucho mejores que la gran mayoría.”
Lo anterior nos muestra, al analizar los datos de la elección (con o sin las anomalías que denunció el candidato de izquierda), que el candidato conservador contó con no pocos votos de los deciles de ingresos del I al VI. Desde antes de las elecciones, exploré en muchas personas respecto de sus preferencias electorales, al inicio de la conversación muchos votantes de Calderón repetían de una u otra forma que el candidato de la izquierda representaba “un peligro para México”, sin embargo al conversar ya más en confianza expresaban que López Obrador era un “naco” (adjetivo mexicano que tiene un amplio significado, pero todos asociados de una u otra manera a una descalificación de aquel que es corriente). Este caracterización no sólo ocurría en los sectores medio altos o altos, también lo pude encontrar muy frecuentemente entre personas que podían perfectamente ser calificados de la misma manera, sumado al llamar al entonces candidato Felipe Calderón, sólo con un “Felipe”.
Con o sin diseño explícito, la campaña del Partido de Acción Nacional logró conectar con la identidad del mundo popular mexicano, explotando las contradicciones y la permanente negación del “ser mexicano” (un fenómeno similar ocurre con la tensión amor‐odio con la vecindad con los Estados Unidos). Los resultados ya los conocemos.
Referencias:
- No pienses en un elefante, George Lakoff
- Estudio del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas con datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).
- Datos del Instituto Federal Electoral.













Yo no estoy seguro de si influyó como un elemento aspiracional en la decisión de 2006, pero me queda claro que el concepto de “naco” o “chusma” ha ido desvirtuándose para pasar de un término con el que se hacía referencia al nivel cultural, para ligarse más a la clase económica y con acento en lo aspiracional.
Nunca he podido encontrar una definición final de “naco”, por lo que no estoy seguro si tiene raíces indias, si retoma al “Chinaco” de la Reforma o si es un vocablo inventado, pero lo que fomentamos con la forma de vida de hoy, desinformada, irreflexiva, basada en las formas, llena de aspirantes a modelos, artistas instantáneos, líderes de opinión autodesignados o creados por los grandes corporativos y que rinde culto al dinero fácil, lo único que podemos esperar es una decisión política ignorante, desentendida de los planes de acción y basada en la imagen, que si bien en tiempos de caudillos era una fórmula que funcionaba porque el pueblo era genuinamente ignorante, hoy funciona porque el pueblo ama ser ignorante y lo ha convertido casi en una cualidad. No creo que hayamos tenido jamás una glorificación al naco tan grande y masiva como la de hoy, que además desconoce que lo enaltece, precisamente porque es naca… hoy día vivimos en un planeta digno del “chou de Luis de Alba”, pero no comentes a nadie que yo lo dije, porque pueden pensar que soy un naco.
Dado que ese año era la primera vez que yo votaría por un presidente, me puse a investigar y leer, no con profundidad, las propuestas de Patricia Mecado, Felipe Calderón y López Obrador dado que las opiniones de algunos familiares me hacieron dudar.
Mis padres me decían que votara por Felipe Calderón porque Patricia Mercado (cuyas propuestas yo consideraba que eran las mejores para mi país pues apoyaría a PEMEX, y en sí a la tecnología que para mí era y es un medio para hacer crecer a México) no tenía posibildiades de ganar por ser un partido nuevo y pequeño; y que mi voto podría hacer la diferencia entre PAN y PRD, dada la popularidad creciente de López Obrador.
Ahora bien, poniéndolo en términos de identidad como lo mencionas, para mi López Obrador era “un ignorante”, “un fósil de la UNAM”, Patricia Mercado era una mujer que por su hablar y forma de vestir me parecía una persona “profesional” “responsable” “fuerte” dado que era la única candidata. De Calderón no sabía mucho mas que apoyaría a los jóvenes emprendedores y a las PYMES, cosa interesante dado que y me consideroba emprendedora pero sin dinero.
Por como soy y mis intereses, sé que baso mis opiniones de alguien y mis relaciones en: cómo habla, cómo escribe, la responsabilidad y compromiso que da a las cosas, sus habilidades y su honestidad. Obrador no encajaba en ninguna de estas además de que sus propuestas no me parecían la mejores.
Así que, concuerdo que uno vota por las cosas con las que se identifica, y que los mexicanos discriminamos en base al nivel socioeconómico y cultural.
Sebastián: buena historia de naco. Respecto de la elección no creo que sea unicausal las razones del voto, la “realidad” tiende a ser más compleja que las interpretaciones de ella, pero si creo que hay una correlación entre los segmentos socieales y su identidad en la decisión de un u otro candidato.
jO: la pregunta que me hago es sí en la próxima elección seguiras confiando en el juicio de tus padres.