“Cuando pien­sas que lo único que te falta son pal­abras, lo que real­mente te fal­tan son ideas” George Lakoff

Storytelling, el arma de distracción masiva

Publicado: 9/05/2009 | Por: Claudio | Categorías: Marcos, Metáforas, Storytelling | Etiquetas: , , , , , | Tienes algo que decir »

bushin

El sec­re­tario de Estado norteam­er­i­cano Colin Pow­ell, en la ONU en 2003. Agita un frasco que supues­ta­mente con­tiene ántrax para jus­ti­ficar una inter­ven­ción mil­i­tar en Irak, país que ten­dría armas de destruc­ción masiva. De hecho, no había más ántrax en el frasco que en Irak.

“Erase una vez”… así comien­zan los cuen­tos para niños. Pero, hoy, las fábu­las están des­ti­nadas a los adul­tos… los diri­gentes han apren­dido a “con­tar his­to­rias” a sus emplea­dos, a sus sol­da­dos, a sus elec­tores. En “Sto­ry­telling” doc­u­men­tal de 52 min­u­tos pro­ducido por Capa para Canal Plus, Anthony Oliange y Chis­t­ian Salmon sacan a la luz, apoyán­dose en el libro de este ultimo (1), los méto­dos de los comu­ni­cadores para “vender” los méri­tos de una marca, de un acon­tec­imiento o de un político.

Los nuevos cuen­tacuen­tos y fab­u­lis­tas han cod­i­fi­cado el “sto­ry­telling” en los años 1960, aso­ciando organ­is­mos de inves­ti­gación (y hoy a autores de Hol­ly­wood) a la escrit­ura de guiones de política‐ficción. El “Camelot” es el más céle­bre : la creación por un grupo de uni­ver­si­tar­ios de Cam­bridge de una sim­u­lación infor­mática, “Política”, des­ti­nada a pre­venir una guerra civil en un país de América Latina. En Chile, “Sal­vador Allende había estado a punto de ganar las elec­ciones un año antes”, escribe Salmon en su libro. El guión se había escrito antes, la sim­u­lación servirá en 1973, para guiar la acción de la CIA. Uno de los primeros ejem­p­los de apli­cación futura del sto­ry­telling : en ade­lante “la política será infor­mada, inspi­rada, legit­i­mada por la fic­ción”, sub­raya Chis­t­ian Salmon en el doc­u­men­tal.

En 2004, George W. Bush aprovech­aba para su reelec­ción una amplia expe­ri­en­cia de los “spin doc­tors”, las emi­nen­cias grises de la comu­ni­cación política. El doc­u­men­tal de Canal Plus retoma el encuen­tro entre Ash­ley Faulkner, hija de una víc­tima del 11 de sep­tiem­bre de 2001, con el pres­i­dente Bush. Lynn Faulkner, el padre de Ash­ley, con­sul­tor pub­lic­i­tario próx­imo a los repub­li­canos, escribió la his­to­ria. Su video, visto mil­lones de veces, hizo incli­nar la bal­anza a favor del pres­i­dente saliente. Del mismo modo algunos obser­vadores de la ultima elec­ción pres­i­den­cial norteam­er­i­cana atribuyen una parte de la vic­to­ria de Barack Obama a su video “His­to­rias Amer­i­canas, Solu­ciones Amer­i­canas”, difun­dido masi­va­mente en los “Swing­ing States” los Esta­dos con voto incierto, hasta el último momento. Antes de la reelec­ción de Georges Bush, uno de sus con­se­jeros (“sin duda, Karl Rove” aven­tura Salmon –NDLR) con­fi­aba la fór­mula infal­i­ble del sto­ry­telling al peri­odista norteam­er­i­cano Ron Suskind, que la cita en el “New York Times” del 17 de octubre de 2004 : “Cuando nosotros actu­amos, creamos nues­tra propia real­i­dad. Y mien­tras vosotros estudiáis esta real­i­dad, nosotros actu­amos de nuevo y creamos otras real­i­dades nuevas, que vosotros podéis estu­diar igual­mente, y es así como pasan las cosas. Nosotros somos los actores de la his­to­ria. Y a vosotros, a todos vosotros, sólo os queda estu­diar lo que nosotros hace­mos”. El método ha hecho escuela : “En Fran­cia, no ten­emos los medios de Hol­ly­wood, pero sabe­mos con­tar his­to­rias” Nicolás Sarkozy, respal­dado por su “spin doc­tor” Henry Guaino, y los pub­licis­tas Thierry Saussez (hoy respon­s­able de la comu­ni­cación del gob­ierno) y Jacques Attali (encar­gado de la “ped­a­gogía” en los medios), inven­tan cada día una nueva his­to­ria. Para desviar la aten­ción de la opinión pública de un tema embara­zoso o al con­trario para focalizarlo sobre él. El 5 de julio de 2005, en pleno debate sobre el proyecto de ley de pre­ven­ción de la delin­cuen­cia, el min­istro del Inte­rior estigma­ti­z­aba en Europa1 a un delin­cuente de 14 años, “respon­s­able él sólo del 10 % de la delin­cuen­cia” cometida en Tarbes. Una afir­ma­ción que “prob­aba” la util­i­dad de una reforma de la leg­is­lación de 1945 sobre los menores… Respuesta de la mag­i­s­tratura (“Lib­er­a­tion” del 6 de julio de 2005) : “en ningún caso, puede ser respon­s­able del 10% de los 10110 crímenes y deli­tos reg­istra­dos en Tarbes durante el año 2004”.

Por más que los jue­ces denun­ci­asen los “intere­ses” con­trar­ios del “min­istro y sus man­i­festa­ciones políti­cas” y los de “las víc­ti­mas y la jus­ti­cia”, el argu­mento se repetía ince­san­te­mente entre los apoyos de Sarkozy. En el doc­u­men­tal de Capa, Chris­t­ian Salmon sub­raya la efi­ca­cia de estas “anéc­do­tas víri­cas” : la trans­mis­i­bil­i­dad de las his­to­rias es más impor­tante que su veraci­dad.

A veces, estas his­to­rias, están al ser­vi­cio del hor­ror. En 2007, para jus­ti­ficar el envío de tropas suple­men­tarias a Afgan­istán – mien­tras que en la cam­paña pres­i­den­cial había insis­tido en el poco interés de la pres­en­cia mil­i­tar en aquel país – Nicolás Sarkozy contó una ter­ri­ble his­to­ria en los medios. “La de la niña a quien los tal­ibanes habían cor­tado la mano porque se había puesto esmalte de uñas”. Seme­jante tor­tura hecha a las mujeres merecía una inter­ven­ción, clam­aba el pres­i­dente y el min­istro de Defensa en todas las ondas. Pero la his­to­ria había servido, en los EE.UU., en 2001. Una mujer, unas jóvenes, un pul­gar cor­tado, o la mano o las dos… El relato es impre­ciso y con razón ; proviene de un informe de Amnistía Inter­na­cional de 1996 sobre la situación afgana, redac­tado en condi­cional, sin fuentes con­trastadas y sin tes­ti­gos, establece el doc­u­men­tal de Anthony Orliange y Chris­t­ian Salmon. Poco importa, para los par­tidar­ios de la guerra era nece­sario “un men­saje para vender la guerra a la opinión pública”, explica el coro­nel de las Fuerzas aéreas de los EE.UU. en el retiro Sam Gar­diner. Una vez fue acep­tada la idea de la pres­en­cia en Afgan­istán del ejército norteam­er­i­cano, “la cam­paña a favor de las mujeres afganas desa­pare­ció”. Con el envío de Sarkozy de 700 hom­bres suple­men­tar­ios al com­bate, la cam­paña tam­poco fue reanudada.

Fran­cia tiene una larga tradi­ción de his­to­rias en la his­to­ria : los romances de la vida de Juana de Arco la han mag­nifi­cado para reunir a la nación vac­ilante en torno a una figura sim­bólica ; al invi­tar a su mesa a los bar­ren­deros africanos a la hora del desayuno, Valéry Gis­card d´Estaing esper­aba humanizarse… Si algu­nas pues­tas en escena han sido tor­pes, nosotros hemos entrado ya en la era del sto­ry­telling. Porque “no se trans­forma un país sin ser capaz de escribir y de con­tar una his­to­ria”, explica Henri Guaino. Lo que Chris­t­ian Salmon llama “la puesta en escena de la democ­ra­cia, antes que su ejer­ci­cio…”

Share and Enjoy:
  • Print this article!
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google Bookmarks
  • Turn this article into a PDF!
  • Twitter
  • Bitacoras.com
  • E-mail this story to a friend!
  • FriendFeed
  • StumbleUpon


Deja un Comentario