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	<title>Encuadres Estratégicos &#187; Francia</title>
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	<description>Marcos, Metáforas, Storytelling y Redes</description>
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		<title>Storytelling, el nuevo lenguaje de hacer pol&#237;tica</title>
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		<pubDate>Tue, 12 May 2009 16:43:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Storytelling]]></category>
		<category><![CDATA[Christian Salmon]]></category>
		<category><![CDATA[Francia]]></category>
		<category><![CDATA[George Lakoff]]></category>
		<category><![CDATA[Nicolas Sarkozy]]></category>

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		<description><![CDATA[Entrevista a Christian Salmon

&#34;El aspecto cosm&#233;tico est&#225; por encima de la coherencia de un proyecto. Es la decadencia de la pol&#237;tica&#34;
Lo que sigue es el di&#225;logo que mantuvo Ren&#233;e Kantor con el autor de Storytelling un ensayo, del escritor frances, Christian Salmon de gran difusi&#243;n en Europa donde se descubre la cara oculta de los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-73" title="salmonentrevista" src="http://www.encuadresestrategicos.com/wp-content/uploads/2009/05/salmonentrevista.jpg" alt="salmonentrevista" width="640" height="236" /><strong>Entrevista a Christian Salmon</strong></p>
<p align="justify"><strong><em><br />
&quot;El aspecto cosm&eacute;tico est&aacute; por encima de la coherencia de un proyecto. Es la decadencia de la pol&iacute;tica&quot;</em></strong></p>
<p align="justify">Lo que sigue es el di&aacute;logo que mantuvo Ren&eacute;e Kantor con el autor de Storytelling un ensayo, del escritor frances, Christian Salmon de gran difusi&oacute;n en Europa donde se descubre la cara oculta de los mecanismos clave del poder. Las palabras &ldquo;pol&iacute;tica&rdquo;, &ldquo;compromiso&rdquo;, &ldquo;ideolog&iacute;a&rdquo; quedan anuladas por una instancia que las supera: el storytelling o el arte de contar una historia. Es la &ldquo;nueva arma de distracci&oacute;n masiva&rdquo;. No se trata de una ficci&oacute;n, sino de una nueva forma de gestionar que utiliza la narraci&oacute;n como una manera de simular, convencer  y movilizar a la opini&oacute;n publica.</p>
<p align="justify">El storytelling, es mil veces m&aacute;s eficaz que la simple propaganda, pues sin necesidad de cambiar la forma de pensar de la gente la hacen participar de una novela heroica y fant&aacute;stica. El storytelling precede a la realidad, porque lo que pretende es crear.</p>
<p align="justify"><em>En este &uacute;ltimo libro usted hace referencia a la utilizaci&oacute;n del relato en la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica como un modo de persuasi&oacute;n. &iquest;Se trata de un fen&oacute;meno reciente y exclusivo del Primer Mundo?</em></p>
<p align="justify">Si tenemos en cuenta su importancia actual, podemos considerar que es un fen&oacute;meno relativamente nuevo, que nace a mediados de los 90 y est&aacute; ligado a varios factores: a la explosi&oacute;n de Internet, la televisi&oacute;n por cable y a la oferta medi&aacute;tica 24 horas al d&iacute;a.</p>
<p align="justify">Como explicaba muy bien Alastair Campbell, el ex consejero de Tony Blair: &ldquo;Cuando llegamos al poder, nos encontramos en una situaci&oacute;n en la que para hacerse escuchar hab&iacute;a que &lsquo;crear el parte meteorol&oacute;gico&rsquo; todos los d&iacute;as&rdquo;. O sea, estructurar los mensajes de comunicaci&oacute;n para que lleguen al p&uacute;blico. La toma de conciencia de la importancia de los medios nace en la &eacute;poca de Richard Nixon y el Watergate que, contra lo que se cree, no marca el nacimiento del periodismo como cuarto poder, sino el descubrimiento por parte de los pol&iacute;ticos y de los asesores de comunicaci&oacute;n de que los medios pueden destruir una presidencia. Basta con citar la frase del actual vicepresidente estadounidense Dick Cheney: &ldquo;Si no manejamos la agenda de los medios, ellos nos saquear&aacute;n a nosotros&rdquo;. Ya no se trata de actuar primero pol&iacute;ticamente y, luego, de comunicar. Comunicar se transforma en una oposici&oacute;n entre dos t&eacute;rminos: statecraft (acci&oacute;n pol&iacute;tica) y stagecraft (puesta en escena de esa acci&oacute;n). Ya no son un complemento la una de la otra, sino que esta &uacute;ltima se vuelve prioritaria.</p>
<p align="justify">Este proceso comienza realmente a desarrollarse durante el mandato de Ronald Reagan, cuando, para imponerse, la revoluci&oacute;n conservadora necesitaba convencer a parte de la poblaci&oacute;n de que adoptase el credo neoliberal. Reagan y sus asesores, a los que en esa &eacute;poca comienza a llamarse spin doctors, desarrollan la idea seg&uacute;n la cual contando historias y estructurando la comunicaci&oacute;n d&iacute;a tras d&iacute;a se logra focalizar la atenci&oacute;n de la gente. El mensaje tiene como objetivo encuadrar el debate pol&iacute;tico. Esta doctrina se reforzar&aacute; con Clinton y con consejeros como James Carville y Paul Beguela, que comienzan a dar forma a esta pr&aacute;ctica del storytelling. &iquest;Est&aacute; limitado ese fen&oacute;meno al Primer Mundo? S&iacute;, por ahora, aunque poco a poco se va expandiendo a otras regiones. Estos mismos expertos en comunicaci&oacute;n han trabajado por ejemplo en la elecci&oacute;n de Evo Morales en Bolivia.</p>
<p align="justify"><em>&iquest;Pero esta teor&iacute;a no sugiere la idea de que la ciudadan&iacute;a ser&iacute;a como un reba&ntilde;o de ovejas, que se deja llevar por las escenograf&iacute;as creadas por un par de c&iacute;nicos comunicadores?</em></p>
<p align="justify">No es as&iacute;. Antes que nada, el storytelling no debe ser percibido y analizado s&oacute;lo como una t&eacute;cnica de comunicaci&oacute;n que tendr&iacute;a como objetivo enga&ntilde;ar a la gente. Eso es una simplificaci&oacute;n, y digamos que funciona de esa forma en un primer nivel, pero no es s&oacute;lo una t&eacute;cnica de manipulaci&oacute;n, sino un dispositivo que incluye a los pol&iacute;ticos, los comunicadores, los spin doctors o como ahora se les llama los story spinners, los tejedores de historias, los medios, Internet… y, una vez que la maquinaria est&aacute; lanzada, todo el mundo participa de este movimiento. El storytelling es mucho m&aacute;s eficaz que la propaganda. No pretende modificar las convicciones de la gente, sino que busca hacerla part&iacute;cipe de una historia apasionante, de una gran novela. Apunta a la credulidad y a la emoci&oacute;n. Es la realidad en la que vivimos. Hemos pasado de la opini&oacute;n p&uacute;blica a la emoci&oacute;n p&uacute;blica. Lo importante ya no es el debate de ideas, sino la regulaci&oacute;n de las emociones.</p>
<p align="justify"><em>Pero hoy en d&iacute;a, en Francia, por ejemplo, se viven los l&iacute;mites del storytelling: el presidente Sarkozy no deja de bajar en las encuestas, que lo sit&uacute;an cada vez m&aacute;s lejos de los ciudadanos.</em></p>
<p align="justify">El storytelling no es un arma en las manos del poder que funciona siempre. Con Nicolas Sarkozy funcion&oacute; muy bien durante la campa&ntilde;a electoral. En 2004, Henri Guaino, su consejero y autor de todos sus discursos, le explic&oacute; que no conseguir&iacute;a ser elegido con un programa neoliberal, y que la soluci&oacute;n era contar una historia acerca de la naci&oacute;n, apropiarse de los s&iacute;mbolos de la izquierda… Guaino hizo bien este trabajo y Sarkozy, que es un gran actor, realiz&oacute; una buena puesta en escena. La campa&ntilde;a de Bush en 2000 se construy&oacute; sobre su lucha personal contra el alcohol; Sarkozy tambi&eacute;n se apoy&oacute; en una idea de sufrimiento y redenci&oacute;n que dio lugar a un discurso compasivo. Pero muy pronto, despu&eacute;s de su elecci&oacute;n, las cosas cambiaron. &iexcl;Y es que la realidad acaba imponi&eacute;ndose! Y no hay que subestimar que Sarkozy mostr&oacute; un cierto grado de impulsividad e inmadurez. Cometi&oacute; graves errores al mezclar su vida p&uacute;blica y la privada. Por otra parte, entre su discurso y los hechos hay una permanente contradicci&oacute;n. Por un lado, se divorcia y se casa casi al mismo tiempo y, por el otro, cuando se encuentra con el papa Benedicto XVI, realiza una cr&iacute;tica solapada al Estado laico. Le ha costado construir secuencias coherentes. Porque se trata de eso: de crear una serie de historias en forma de follet&iacute;n, y es el encadenamiento de las mismas lo que permite captar la atenci&oacute;n y alimentar el suspense. Que todos se pregunten: &ldquo;Despu&eacute;s de este episodio, &iquest;qu&eacute; pasar&aacute;?, &iquest;c&oacute;mo seguir&aacute; la historia&rdquo;.</p>
<p align="justify"><em>&iquest;Por qu&eacute; la relaci&oacute;n de Sarkozy con Carla Bruni no convence a los franceses?</em></p>
<p align="justify">Por muchas razones. En primer lugar est&aacute; este cuento de Navidad, en el que Mickey encuentra a Blancanieves en Disneylandia (las primeras im&aacute;genes de Carla Bruni y Nicolas Sarkozy se toman en Eurodisney). Esta secuencia llega una semana despu&eacute;s de que el coronel Gaddafi &ndash;el lobo malo de los cuentos de hadas&ndash; haya ocupado de un modo muy pol&eacute;mico el centro de la escena. Y gracias a este nuevo relato de una historia amorosa, el foco dej&oacute; de centrarse en las desastrosas consecuencias de la visita de un dictador recibido con los laureles de un rey y se dirigi&oacute; al glamour de la nueva pareja presidencial. Pero todo fue demasiado r&aacute;pido. Entre las declaraciones en las que Sarkozy aseguraba: &ldquo;C&eacute;cilia y yo nos hemos reencontrado y es para toda la vida&rdquo;, y su divorcio anunciado en un tiempo r&eacute;cord, y el encuentro con Carla, pasaron s&oacute;lo d&iacute;as. Ninguna familia puede creerse ese relato.</p>
<p align="justify"><em>&iquest;Esta historia es verdadera o es s&oacute;lo una pantalla de humo?</em></p>
<p align="justify">&iquest;Qu&eacute; es enamorarse? No creo que haya contradicci&oacute;n entre la construcci&oacute;n y el entramado de una escenograf&iacute;a y el hecho de que ellos personalmente crean que est&aacute;n enamorados en realidad. Porque, de todas maneras, una historia de amor uno la construye. Lo que importa en el caso de esta particular pareja de amantes es el uso estrat&eacute;gico que hacen de s&iacute; mismos, de sus sentimientos. Ya no se trata de su vida privada, porque todo consiste en salir a escena para distraer a la opini&oacute;n. En el caso del presidente franc&eacute;s pronto apareci&oacute; como algo falso, prefabricado y es lo que est&aacute; pagando ahora. Tambi&eacute;n tiene un electorado relativamente mayor que puede estar un poco noqueado por su gusto por el dinero, su lado f&uacute;til y fr&iacute;volo, pero sobre todo es su credibilidad la que ya no funciona.</p>
<p align="justify"><em>&iquest;Estamos ante el fin de la pol&iacute;tica tradicional?</em></p>
<p align="justify">Absolutamente. El storytelling se impone y no hay que confundirlo con el relato. El general De Gaulle fue el primero, despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, en mostrar que una naci&oacute;n es una narraci&oacute;n, pero hay una diferencia. De Gaulle organiz&oacute; la resistencia contra la ocupaci&oacute;n nazi. Y luego, lleg&oacute; al poder sobre esta base y fue quien organiz&oacute; la descolonizaci&oacute;n. Su relato &ndash;con el que uno puede estar de acuerdo o no&ndash; se basa en una experiencia real. La experiencia precede a la narraci&oacute;n. Luego, el relato analiza la experiencia y la transmite. A la inversa, el storytelling precede a la experiencia, porque lo que quiere es prescribirla, dictarla y orientarla.</p>
<p align="justify"><em>&iquest;Los pol&iacute;ticos ya no tienen poder para pesar en la historia?</em></p>
<p align="justify">Exactamente. Las grandes decisiones se toman en Bruselas, en Wall Street y en Washington. El margen de maniobra se vuelve cada vez m&aacute;s peque&ntilde;o, esto es evidente. Y cuando un pol&iacute;tico se convence de que no tiene poder para influir en la historia, pues bien, s&oacute;lo le queda dedicarse a relatarla. La gesti&oacute;n pol&iacute;tica se convierte en una gesti&oacute;n ideol&oacute;gica de masas. Si la pol&iacute;tica se vuelve cada vez m&aacute;s un espect&aacute;culo, un escenario o una narraci&oacute;n, es porque los pol&iacute;ticos no tienen nada trascendente que contar. No pueden iniciar un combate colectivo, no pueden unir a la naci&oacute;n alrededor de verdaderos desaf&iacute;os, como la lucha contra la pobreza, el crecimiento, la educaci&oacute;n, la ecolog&iacute;a. Se sienten impotentes frente a todos estos retos, por lo que deciden ubicarse del lado del valor, de lo simb&oacute;lico, y se crea una pol&iacute;tica basada en el mito. Inventamos mitos para divertir, para distraer.</p>
<p align="justify">Lo que hay en com&uacute;n entre el storytelling y su aplicaci&oacute;n en la gesti&oacute;n, la pol&iacute;tica, la defensa o la diplomacia es que, en todos los casos, se trata de captar la atenci&oacute;n. Son t&eacute;cnicas de focalizaci&oacute;n de la atenci&oacute;n p&uacute;blica y, si las comparamos con los sucesos de Mayo del 68, lo que ocurr&iacute;a con el poder de la &eacute;poca es que tem&iacute;a una revuelta inspirada en las ideolog&iacute;as alternativas, hab&iacute;a una credibilidad colectiva en ciertos relatos, como la emancipaci&oacute;n. A partir del momento en el que esos relatos fueron destruidos, el peligro ya no es la revuelta social sino la pasividad, la ausencia de compromiso, la desmovilizaci&oacute;n. En Francia, estamos contentos por el alto grado de participaci&oacute;n ciudadana en las elecciones, pero es como el ranking de un reality show, es un &iacute;ndice no de participaci&oacute;n pol&iacute;tica, sino de movilizaci&oacute;n emocional, de participaci&oacute;n en un espect&aacute;culo m&aacute;s que en una elecci&oacute;n.</p>
<p align="justify"><em>&iquest;En qu&eacute; medida colabor&oacute; el storytelling en la reelecci&oacute;n de Zapatero en Espa&ntilde;a?</em></p>
<p align="justify">Espa&ntilde;a no se encuentra al margen del storytelling. Zapatero lleg&oacute; por primera vez al poder no porque tuviera un gran relato que contar, sino porque el storytelling de Aznar se derrumb&oacute; tras los atentados del 11-M. Tengo la impresi&oacute;n de que Zapatero tiene un perfil que le acerca mucho a Blair. Es la izquierda de valores, como Seg&oacute;l&egrave;ne Royal. Esa izquierda funciona de la siguiente manera: transfiere el campo de lo pol&iacute;tico a la esfera de los valores; el campo de la emancipaci&oacute;n al de la participaci&oacute;n y la integraci&oacute;n. Es lo que yo denomino &ldquo;loft pol&iacute;tico&rdquo;, parafraseando el nombre del reality Loft Story (el equivalente franc&eacute;s de Gran Hermano o de Big Brother). Es la aparici&oacute;n de una raz&oacute;n sentimental en lugar de la tradicional raz&oacute;n c&iacute;nica, como anunciaba Jean Baudrillard en 1995. &iquest;O no se tratar&iacute;a m&aacute;s bien de una forma nueva de realpolitik en la &eacute;poca de Internet y los nuevos medios de comunicaci&oacute;n, una realpolitik de las emociones, que empuja a los l&iacute;deres pol&iacute;ticos a hacer un uso estrat&eacute;gico de los sentimientos?</p>
<p align="justify"><strong>Todo este fen&oacute;meno se da tanto en la esfera p&uacute;blica como en las empresas. &Eacute;stas dependen menos de los resultados obtenidos que de la percepci&oacute;n que tienen sus socios, la opini&oacute;n p&uacute;blica o los accionistas. Una ca&iacute;da en las encuestas es tan grave como un crash burs&aacute;til</strong>. El aspecto cosm&eacute;tico est&aacute; por encima de la coherencia de un proyecto, y la belleza o apariencia de los hombres y de las instituciones protagonistas se han convertido en sin&oacute;nimo de flexibilizaci&oacute;n, de adaptaci&oacute;n. Es la inexorable decadencia de la pol&iacute;tica, que obliga a los gobernantes a sincronizar lo &iacute;ntimo y el prime time.</p>
<p><strong><em>Ren&eacute;e Cantor, 18 de junio de 2008</em></strong></p>
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		<title>&quot;Vivimos en la gran mentira&quot;</title>
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		<pubDate>Mon, 11 May 2009 19:15:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio</dc:creator>
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Christian Salmon, franc&#233;s de Marsella, donde naci&#243; en 1951, dedica su esfuerzo de escritor a revelar la gran mentira en la que vivimos. El resultado es el libro Storytelling, que publica ahora en Espa&#241;a Pen&#237;nsula y que tiene este subt&#237;tulo: La m&#225;quina de fabricar historias y formatear las mentes. &#201;l fue presidente del Parlamento de [...]]]></description>
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<p align="justify"><em>Christian Salmon, franc&eacute;s de Marsella, donde naci&oacute; en 1951, dedica su esfuerzo de escritor a revelar la gran mentira en la que vivimos. El resultado es el libro Storytelling, que publica ahora en Espa&ntilde;a Pen&iacute;nsula y que tiene este subt&iacute;tulo: La m&aacute;quina de fabricar historias y formatear las mentes. &Eacute;l fue presidente del Parlamento de Escritores, y, una vez extinguida esta esforzada instituci&oacute;n, Salmon no ha cesado de preguntarse sobre la ficci&oacute;n que vivimos. Esta semana hablamos en Par&iacute;s con &eacute;l acerca de sus conclusiones.</em></p>
<p><em>Se deduce de su libro que vivimos enga&ntilde;ados.</em></p>
<p align="justify">Vivimos en la gran mentira. Se ve muy bien en la crisis financiera: <strong>la percepci&oacute;n de las cosas es m&aacute;s importante que la realidad de las cosas. &Eacute;sta es una crisis de percepci&oacute;n</strong>. Y si hablamos de pol&iacute;tica, es lo mismo. Los pol&iacute;ticos no argumentan, no abren un debate, sino un teatro, una historia. Storytelling: cuentan un cuento. John McCain ha escrito un libro, Faith of my fathers (La fe de mis padres), y Obama titula el suyo Dreams from my father (Sue&ntilde;os de mi padre)… Independientemente de que nos guste m&aacute;s Obama, lo cierto es que los dos presentan un teatro virtual, una cadena de posturas que obedecen a los mismos c&oacute;digos: storyline, timing, framing, networking… <strong>La percepci&oacute;n es m&aacute;s importante que la realidad</strong>.</p>
<p><em> &iquest;Y la crisis tambi&eacute;n se cuenta como se cuenta un cuento, o una mentira?</em></p>
<p align="justify">Desde los a&ntilde;os ochenta, <strong>la belleza de las empresas, su cosm&eacute;tica, ha tomado una importancia demasiado desproporcionada en relaci&oacute;n con la realidad</strong>. Toma el caso de Enron: es la primera empresa de ficci&oacute;n que no se comporta con un criterio racional, sino como un actor haciendo una performance ante una audiencia a la que quiere divertir y a la que quiere convencer de que es la m&aacute;s innovadora.</p>
<p><em>La m&aacute;s novedosa.</em></p>
<p align="justify">Pero no demuestra la capacidad de innovaci&oacute;n con criterios profesionales sino simb&oacute;licos. Echa a un 10% de trabajadores cada a&ntilde;o y as&iacute; cree estar dando una muestra de renovaci&oacute;n. Y s&oacute;lo est&aacute; actuando para que la vean desde Wall Street.</p>
<p><em>O sea, todo un circo.</em></p>
<p align="justify">Todo un circo. La realidad de la econom&iacute;a no existe, y eso que no existe genera plusval&iacute;a, pero se aleja de la realidad. Lo que ocurre hoy es un retorno, una vuelta de la realidad.</p>
<p><em>Una realidad terrible.</em></p>
<p align="justify">George Soros ha escrito un libro en el que dice que la causa de la crisis no son los especuladores, <strong>sino c&oacute;mo la gente en Wall Street analiza las cosas por la percepci&oacute;n que tienen</strong>, no por la realidad de las cosas. Existe un storytelling del management financiero, un storytelling del marketing: una marca es hoy en d&iacute;a una historia. Lo que he intentado hacer en el libro es mostrar c&oacute;mo se construye, al lado de la realidad, un orden nuevo del relato, un orden ficticio que sustituye a la realidad.</p>
<p align="justify"><em>En narrativa o en ficci&oacute;n eso es noble, pero en pol&iacute;tica y en econom&iacute;a eso tiene consecuencias terribles. No es lo mismo Flaubert que Enron.</em></p>
<p align="justify">Absolutamente. Desde siempre, la humanidad cont&oacute; historias. Mi convicci&oacute;n es que la novela moderna se constituy&oacute; a partir de una pol&eacute;mica con el storytelling de la &eacute;poca. Don Quijote habla desde su pr&oacute;logo de un hombre que tiene la mente llena de mentiras, de falsos relatos.</p>
<p><em>Que la novela viene a limpiar.</em></p>
<p align="justify">A desmitificar. Madame Bovary es tambi&eacute;n una reacci&oacute;n contra el storytelling, los cuentos, de la &eacute;poca. As&iacute; que la &eacute;tica de la novela es luchar contra el storytelling. Y ahora esta tendencia a dormir a la gente con cuentos ha tomado una fuerza que nunca se hab&iacute;a visto.</p>
<p><em>Ahora todo es cuento, parece. Lo que dec&iacute;a Le&oacute;n Felipe: nos tratan de dormir con cuentos.</em></p>
<p align="justify">Antonio Damascio, un neurocient&iacute;fico, dec&iacute;a recientemente que &quot;e<strong>l cerebro es la articulaci&oacute;n de raz&oacute;n y de ilusi&oacute;n</strong>&quot;. Eso es normal. Pero hoy d&iacute;a una campa&ntilde;a electoral es una agresi&oacute;n permanente del cerebro con un bombardeo de noticias falsas. Cuando Roosevelt hablaba en la radio, uno ten&iacute;a tiempo de pensar, la raz&oacute;n pod&iacute;a retomar el argumento; pero hoy no hay tiempo de reflexi&oacute;n, y eso hace desaparecer los espacios democr&aacute;ticos. Porque necesitan un tiempo, una arquitectura institucional (las c&aacute;maras parlamentarias, el poder ejecutivo, el poder legislativo). Toda esta arquitectura hoy d&iacute;a desaparece por otra escena, una escena de la performance pol&iacute;tica: un hombre se sit&uacute;a ante la audiencia y trata de orientar las emociones hacia s&iacute; mismo.</p>
<p><em>Y, adem&aacute;s, ese hombre no es &eacute;l mismo, est&aacute; rodeado de gente que le susurra qu&eacute; ha de hacer.</em></p>
<p align="justify">Son los spin doctors de los candidatos, los lobbies, los storytellers… He escrito algo c&oacute;mico sobre el primer Gobierno de Sarkozy. Dec&iacute;a que la Mesa del Consejo era como un gobierno de las flores, cada uno representaba un s&iacute;mbolo: uno era la igualdad; el otro, los derechos humanos, el otro era el humanitario. &iexcl;Un jard&iacute;n! Los ministros no son elegidos por su competencia, sino por su presencia medi&aacute;tica, por su capacidad de acci&oacute;n en los campos medi&aacute;ticos.</p>
<p><em>Por la flor que representan.</em></p>
<p align="justify">Es terrible. Por ejemplo, la ministra de Justicia, Rachida Dati, la que va a tener un hijo con no se sabe qui&eacute;n, es como la Cenicienta, que se transforma a medianoche en una reina. Es una historia, como un cuento. Y est&aacute; en las elecciones norteamericanas, por supuesto: Barack Obama cuenta un cuento, John McCain cuenta un cuento. Pero Barack Obama va a ganar porque no es solamente el cuento: &eacute;l dispone de un cuadrado m&aacute;gico (el storyline, el timing, el framing, el networking) que le permite gestionar el tiempo, encuadrar su mensaje, financiar la campa&ntilde;a con los adecuados militantes… Y McCain s&oacute;lo tiene el storyline, todo lo dem&aacute;s se le ha desbaratado. Y cuando ha atra&iacute;do a Sarah Palin, no lo ha enmendado, lo ha empeorado: &eacute;l es un presidente viejo que tiene un encuadre ideol&oacute;gico, y ella es una vicepresidenta joven con un encuadre completamente diferente.</p>
<p><em>Volvamos a la mentira. Insuperable la de las armas de destrucci&oacute;n masiva en Irak.</em></p>
<p align="justify">Bush lleg&oacute; en el 2000 con una historia (un storytelling) que contar, todo el gabinete estaba preparado para contar un cuento, y el atentado contra las Torres Gemelas crea otra realidad… En los d&iacute;as posteriores al 11-S, el equipo de Bush cit&oacute; en la Casa Blanca a los directores de Hollywood: hab&iacute;a que imaginar lo que segu&iacute;a.</p>
<p><em>Y fue la invasi&oacute;n de Irak.</em></p>
<p align="justify">Con un cinismo tremendo. Una invasi&oacute;n basada en cuentos. Y hay un cuento, el de las mujeres afganas a las que los talibanes arrancaban las u&ntilde;as, que empez&oacute; a estar en todos los discursos, como si &eacute;sa fuera una pr&aacute;ctica habitual que justificaba cualquier represi&oacute;n. Y luego t&uacute; investigas y ves que ese fue tan s&oacute;lo un caso, y no tan grave como lleg&oacute; a estar en los cuentos sobre las atrocidades de los talibanes.</p>
<p><em>La mentira sirve para controlar a la opini&oacute;n.</em></p>
<p align="justify">El poder hace circular historias para mantenerse. Si consiguiera del todo su prop&oacute;sito estar&iacute;amos ante un totalitarismo, pero a&uacute;n es posible contradecir los cuentos.</p>
<p><em>&iquest;Habr&iacute;a que desconfiar de todo?</em></p>
<p align="justify">No, de la experiencia no hay que desconfiar. Yo creo que estamos en un nuevo modo de opresi&oacute;n, no solamente pol&iacute;tica, sino una opresi&oacute;n simb&oacute;lica que impide a la gente construir su propia vida, pensar y contar su propia experiencia. &Eacute;ste es el momento de una nueva lucha democr&aacute;tica.</p>
<p><em>Para salir del cuento y del infierno.</em></p>
<p>Exacto.</p>
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		<title>Nicolas Sarkozy, el capit&#225;n intr&#233;pido</title>
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		<pubDate>Mon, 04 May 2009 00:18:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio</dc:creator>
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El secretario de Estado para el Empleo se deshac&#237;a en elogios hacia el discurso que Nicolas Sarkozy pronunci&#243; en Tol&#243;n a finales de septiembre: &#34;Frente a la inquietud suscitada por la tormenta econ&#243;mica internacional, el presidente de la Rep&#250;blica ha dado la imagen de un capit&#225;n intr&#233;pido que gobierna firmemente el tim&#243;n. El presidente afronta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.encuadresestrategicos.com/wp-content/uploads/2009/05/nicolassarkozyin.jpg" alt="nicolassarkozyin" title="nicolassarkozyin" width="640" height="260" class="aligncenter size-full wp-image-57" />
<p align="justify">El secretario de Estado para el Empleo se deshac&iacute;a en elogios hacia el discurso que Nicolas Sarkozy pronunci&oacute; en Tol&oacute;n a finales de septiembre: &quot;Frente a la inquietud suscitada por la tormenta econ&oacute;mica internacional, el presidente de la Rep&uacute;blica ha dado la imagen de un capit&aacute;n intr&eacute;pido que gobierna firmemente el tim&oacute;n. El presidente afronta esta crisis con la misma determinaci&oacute;n que demostr&oacute; durante la crisis georgiana&quot;. &iexcl;Capit&aacute;n intr&eacute;pido, nada menos! Esto ya no tiene nada que ver con Keynes, sino m&aacute;s bien con Kipling. &iexcl;Menuda batallita! He aqu&iacute; la nueva storyline de la presidencia. Sarkozy se enfrenta a un mar encolerizado. Grita &oacute;rdenes a babor. Amenaza a los banqueros deshonestos. Tranquiliza a los ahorradores. Condena el neoliberalismo salvaje. Promete una refundaci&oacute;n del capitalismo…</p>
<p align="justify">&iquest;Qui&eacute;n va a recordar a estas alturas que durante la campa&ntilde;a de 2007 promet&iacute;a tambi&eacute;n &quot;convertir a Francia en un pa&iacute;s de propietarios&quot; y propon&iacute;a una reforma del cr&eacute;dito hipotecario que, curiosamente, sonaba a una creaci&oacute;n de subprimes a la francesa? Ante la crisis, se ha cambiado de bando. Colbertista a rabiar, keynesiano converso, este Don Quijote de la recuperaci&oacute;n, flanqueado por Henri Guaino, el Sancho Panza del proteccionismo, ya no tiene palabras lo bastante duras para condenar la especulaci&oacute;n financiera. Con el coraz&oacute;n en la mano, promete nacionalizar las p&eacute;rdidas, cuando no mucho tiempo atr&aacute;s abogaba por la privatizaci&oacute;n de los beneficios. El ambiente de los mercados es l&uacute;gubre, pero &eacute;l se muestra exultante: en la presidencia de la Uni&oacute;n Europea ha encontrado un nuevo papel. Las turbulencias de los mercados ejercen sobre &eacute;l un efecto dopante.</p>
<p align="justify"><span id="more-16"></span>El 20 de octubre, de regreso de Camp David, donde acababa de encontrarse con George W. Bush, exclamaba: &quot;He hecho la jugada del siglo&quot;. Pero &iquest;en qu&eacute; consist&iacute;a esa jugada? &iquest;En un New Deal planetario? No. En una simple reuni&oacute;n. George W. Bush, que intentaba recuperar protagonismo, hab&iacute;a aceptado reunir el 15 de noviembre, en Washington, a los pa&iacute;ses industrializados y a las grandes econom&iacute;as emergentes. Pero &iquest;qu&eacute; importan los resultados de la reuni&oacute;n? En esa fecha, el Partido Socialista celebrar&aacute; su congreso en Reims. Sarkozy de la cabeza a los pies. &iexcl;La agenda! La obsesi&oacute;n por la agenda.</p>
<p align="justify">Su elecci&oacute;n al frente del Estado en mayo de 2007 revolucion&oacute; las formas del poder ejecutivo tal y como sus predecesores ven&iacute;an ejerci&eacute;ndolo desde la fundaci&oacute;n de la V Rep&uacute;blica. Inspir&aacute;ndose generosamente de las t&eacute;cnicas de comunicaci&oacute;n desplegadas en los a&ntilde;os noventa por los equipos de Bill Clinton, en Estados Unidos, y Tony Blair, en el Reino Unido, el nuevo presidente se esforz&oacute; desde los primeros d&iacute;as de su mandato por controlar la &quot;agenda&quot; de los medios de comunicaci&oacute;n escenificando su ascensi&oacute;n al poder, estructurando la acci&oacute;n pol&iacute;tica en secuencias coherentes y d&aacute;ndole el ritmo y la forma de una telenovela permanente en la que se alternan episodios de la vida p&uacute;blica con otros de la vida privada.</p>
<p align="justify">Al actor-presidente le preocupa menos el contenido que el ritmo, la acci&oacute;n que la puesta en escena –que es la de un serial continuo supeditado a las reglas del suspense-. A los mandos del tele-Estado, el poder ejecutivo pasa a ser un poder &quot;de ejecuci&oacute;n&quot; (el State craft), de realizaci&oacute;n (en el sentido cinematogr&aacute;fico) del gui&oacute;n presidencial –el Stage craft considerado como una sucesi&oacute;n de secuencias puestas en escena, que es a lo que se resume hoy la actividad altamente simb&oacute;lica del poder-.</p>
<p align="justify">Ya no son las grandes negociaciones internacionales, los consejos de ministros o los debates parlamentarios los que marcan el comp&aacute;s del tiempo pol&iacute;tico, que ahora es objeto de una guionizaci&oacute;n permanente. Hemos pasado imperceptiblemente de la funci&oacute;n a la ficci&oacute;n presidencial y el gui&oacute;n reemplaza ahora al protocolo en el ejercicio ritualizado del poder. Con las carreras pol&iacute;ticas ocurre hoy como con las empresas: dependen menos de los resultados obtenidos que de la percepci&oacute;n que tienen de ellas sus comanditarios, la opini&oacute;n p&uacute;blica o los accionistas.</p>
<p align="justify">Una ca&iacute;da en los sondeos es tan grave como un crash burs&aacute;til y viceversa. La cotizaci&oacute;n de un presidente sirve como soporte a otras muchas fortunas en el mercado de valores pol&iacute;ticos. La cosm&eacute;tica prima sobre la coherencia, y la belleza de hombres e instituciones se ha convertido en sin&oacute;nimo de flexibilidad, de adaptaci&oacute;n. El pol&iacute;tico, como el gerente empresarial, debe manifestar su versatilidad continuamente. Para captar la atenci&oacute;n, su relato debe cambiar.</p>
<p align="justify">En enero de 2007, durante su discurso de candidatura, Sarkozy exclamaba: &quot;He cambiado&quot;, lo que no constitu&iacute;a un programa, pero s&iacute; el comienzo de una intriga. Desde entonces no ha cesado de cambiar: de estilo, de relato, de mujer, de programa. Era conservador y ahora es socialista. Era uno de esos liberales que, 20 a&ntilde;os despu&eacute;s de las revoluciones conservadoras de Reagan y Thatcher, fustigaba al Estado derrochador, y ahora es partidario de una regulaci&oacute;n estatal.</p>
<p align="justify">Nicolas Sarkozy no es un hombre de Estado, es un narrador que cuenta sin cesar historias pobladas de &quot;v&iacute;ctimas virtuosas&quot; y &quot;h&eacute;roes an&oacute;nimos&quot;, de encuentros y separaciones, de &eacute;xitos y fracasos. &iquest;No declar&oacute;, en julio de 2007, Henri Guaino –que por algo redacta los discursos del presidente-: &quot;Hacer pol&iacute;tica es escribir una historia compartida por aquellos que la hacen y aqu&eacute;llos a los que est&aacute; destinada. No se transforma un pa&iacute;s si no se es capaz de escribir y narrar una historia&quot;?</p>
<p align="justify">&quot;En el mundo de las finanzas el storytelling desempe&ntilde;a un papel vital&quot;, escriben Alicia Korten y Karen Dietz en un art&iacute;culo titulado El relato es la nueva moneda de la gesti&oacute;n financiera. &quot;Las historias son vitales para dar sentido a las cifras. Proporcionan un contexto y captan la imaginaci&oacute;n de la gente&quot;, estima el administrador de una gran empresa norteamericana.</p>
<p align="justify">La crisis de la Soci&eacute;t&eacute; G&eacute;n&eacute;rale fue un anticipo de lo que hoy se entiende por comunicaci&oacute;n de crisis. Cuando uno escuchaba al presidente de la Soci&eacute;t&eacute; G&eacute;n&eacute;rale, el relato era casi perfecto. &quot;Es una historia extraordinaria&quot;, declar&oacute; a la prensa poco antes de calificar a J&eacute;r&ocirc;me Kerviel, el culpable, de &quot;personaje de ficci&oacute;n&quot;. Un genio de la codificaci&oacute;n que al parecer cre&oacute; un simulacro de empresa, un banco dentro del banco, desde el que cursaba sus &oacute;rdenes de compra cubri&eacute;ndolas con &oacute;rdenes ficticias, y todo en las mism&iacute;simas narices de sus superiores, y sin raz&oacute;n, por la belleza del gesto, una forma de travesura num&eacute;rica. H&eacute;roe de la blogosfera, J&eacute;r&ocirc;me Kerviel se convirti&oacute;, en el tiempo que dur&oacute; su detenci&oacute;n provisional, en un icono planetario, en un Che Guevara de las finanzas, e incluso en un Bin Laden de la Bolsa. En el mismo orden de ideas, Richard S. Fuld Jr., presidente ejecutivo de Lehmann Brothers, tuvo que escuchar c&oacute;mo el Congreso estadounidense le dec&iacute;a: &quot;Si a&uacute;n no ha descubierto su papel, sepa que ahora es usted el malo y debe comportarse como tal&quot;.</p>
<p align="justify">La crisis financiera actual ilustra la irrupci&oacute;n de un factor nuevo en el funcionamiento del capitalismo financiero; la audiencia. Hace una quincena de a&ntilde;os, los que ten&iacute;an que dar cuenta de las cotizaciones de la Bolsa se dirig&iacute;an a una audiencia restringida compuesta por inversores y operadores. Pero la explosi&oacute;n de Internet y la aparici&oacute;n de los canales por cable revolucionaron la comunicaci&oacute;n financiera. La CNBC, la CNN de las Bolsas, transform&oacute; los oscuros ajustes burs&aacute;tiles en un relato palpitante. De hecho, tiene tanta influencia sobre la evoluci&oacute;n de las cotizaciones como la cadena de Ted Turner sobre las peripecias de la guerra de Irak. Las estrellas de las altas finanzas y los nuevos managers teleg&eacute;nicos han sustituido a los trasnochados operadores del viejo mercado burs&aacute;til.</p>
<p align="justify">Sarkozy lo ha comprendido perfectamente. Ante los sobresaltos de la crisis financiera, ha elegido encarnar a un h&eacute;roe solitario, una especie de Robin de los Bosques de la era digital, campe&oacute;n de los peque&ntilde;os ahorradores, un James Bond de las &quot;acciones derivadas&quot; que combate a las mafias de la especulaci&oacute;n. Kafka escribi&oacute;: &quot;Les dieron a elegir entre ser reyes o correos de los reyes. Como har&iacute;an los ni&ntilde;os, todos eligieron ser correos y, como ahora ya no hay reyes, recorren el mundo grit&aacute;ndose los unos a los otros unas noticias que han perdido todo sentido&quot;. El 15 de noviembre se reunir&aacute;n en Washington.</p>
<p>Por Christian Salmon</p>
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		<title>El ide&#243;logo de Sarkozy</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Apr 2009 20:51:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Storytelling]]></category>
		<category><![CDATA[Francia]]></category>
		<category><![CDATA[Henri Guaino]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.encuadresestrategicos.com/wp-content/uploads/2009/05/guaino.jpg" alt="guaino" title="guaino" width="640" height="233" class="aligncenter size-full wp-image-122" />
<p align="justify">Cuando Nicolas Sarkozy cit&oacute; a Jean Jaures y Leon Blum, dos de las figuras hist&oacute;ricas m&aacute;s emblem&aacute;ticas de la izquierda francesa, en el discurso con el que lanzaba oficialmente su candidatura, el pasado 15 de enero, los miembros del equipo de su rival socialista se pellizcaron varias veces para convencerse de que era cierto lo que estaban escuchando. Pronto descubrieron que detr&aacute;s del candidato de la Uni&oacute;n por un Movimiento Popular (UMP) hab&iacute;a un escritor muy particular: Henry Guaino.</p>
<p align="justify">De hombres como Guaino est&aacute; tambi&eacute;n hecha la pol&iacute;tica. A menudo permanecen en la sombra, prestan sus servicios con pasi&oacute;n o con estricta profesionalidad. En esta ocasi&oacute;n su nombre ha acabado por salir a la superficie, tal es la influencia que ha tenido en la victoria del candidato conservador. &quot;Ya lo ver&aacute;s, es Guaino quien me har&aacute; ganar estas presidenciales&quot;, le confi&oacute; Sarkozy a un miembro de su equipo cuando entr&oacute; en campa&ntilde;a.</p>
<p align="justify">Este economista de 50 a&ntilde;os, alto funcionario del Gobierno, que fracas&oacute; varias veces en su intento de ingresar en la Escuela Nacional de la Administraci&oacute;n (ENA), tiene un largo recorrido en la pol&iacute;tica, pero esta campa&ntilde;a ha sido sin duda su consagraci&oacute;n. Su primer trabajo como negro –el t&eacute;rmino editorial que define a los escritores que trabajan an&oacute;nimamente por encargo– fue para Jacques Chirac en 1988. Se encargaba de reescribirle las entrevistas. Chirac perdi&oacute; contra Fran&ccedil;ois Mitterrand y Guaino aprendi&oacute; una lecci&oacute;n. &quot;Despu&eacute;s de aquello supe c&oacute;mo se perd&iacute;a una campa&ntilde;a&quot;, dice.</p>
<p align="justify">Gaullista de la vieja escuela, soberanista, Guaino se ali&oacute; con Philippe Seguin en la campa&ntilde;a por el no en el refer&eacute;ndum de 1992 sobre el Tratado de Maastricht, que el viejo presidente socialista se hab&iacute;a propuesto sacar adelante. Pese a que el s&iacute; a Maastricht acab&oacute; ganando por unas d&eacute;cimas, el famoso &quot;discurso sobre Francia&quot;, que pronunci&oacute; Seguin en la Asamblea Nacional, ha pasado a la historia como una obra maestra.</p>
<p align="justify">El &eacute;xito ten&iacute;a que llegar. En 1995, junto al polit&oacute;logo Emmanuel Todd, acu&ntilde;&oacute; el famoso concepto de &quot;fractura social&quot; que articul&oacute; la campa&ntilde;a que llev&oacute; por primera vez a Jacques Chirac al El&iacute;seo. Guaino fue recompensado con un alto cargo institucional. Pero la felicidad fue breve. La inoportuna disoluci&oacute;n del Parlamento, y la subsiguiente victoria socialista que llev&oacute; al puesto de primer ministro a Lionel Jospin, acab&oacute; cost&aacute;ndole el puesto. Decepcionado por la decadencia chiraquiana, pas&oacute; de largo de la campa&ntilde;a de 2002.</p>
<p align="justify">El a&ntilde;o pasado, atra&iacute;do por el &quot;voluntarismo&quot; de Sarkozy, Guaino se puso al servicio de la UMP. El candidato conservador prob&oacute; varios escritores, pero a principios de enero, cuando preparaba el discurso con el que se dispon&iacute;a a arrancar la campa&ntilde;a electoral, se decidi&oacute; por Guaino pese a las advertencias en contra de algunos de sus padrinos, como Eduard Balladour.</p>
<p align="justify">Pronto naci&oacute; una extraordinaria complicidad entre ellos. Hab&iacute;a que cambiar la imagen del ministro del Interior, del hombre duro, ambicioso y antip&aacute;tico, del polic&iacute;a de la porra, por la de un futuro presidente, un hombre carism&aacute;tico, humano, capaz de ser amado, de entrar en el imaginario del pa&iacute;s. Guaino sent&oacute; a Sarkozy en el div&aacute;n del psicoanalista y le pidi&oacute; que le contara cosas, que le explicara experiencias de su infancia, que recordara instantes en los que se hubiera emocionado.</p>
<p align="justify">El candidato record&oacute; su visita al memorial del Holocausto, el Yad Vashem, y tambi&eacute;n el viaje al convento de Tib&eacute;hirine, en Argelia, poco despu&eacute;s de que siete monjas trapenses fueran degolladas por fan&aacute;ticos islamistas. Y tambi&eacute;n, probablemente, m&aacute;s de un episodio de su infancia que no ha trascendido. De aquella sesi&oacute;n nace el famoso &quot;he cambiado&quot;, una frase repetida hasta 10 veces el 14 de enero, justificada por el hecho de &quot;haber sufrido&quot;. El sufrimiento, la victimizaci&oacute;n. Dos elementos que han sido claves en esta campa&ntilde;a en la que, ante todo, estaba en juego la propia personalidad de Sarkozy, &quot;inquietante&quot;, seg&uacute;n se dejaba caer tanto desde el campo enemigo como –muy a menudo– desde su propio campo.</p>
<p><a href="http://www.elpais.com/articulo/internacional/ideologo/Sarkozy/elpepuint/20070509elpepiint_11/Tes">J. M. Mart&iacute; Font, el Pa&iacute;s </a></p>
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