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	<title>Encuadres Estratégicos &#187; Henri Guaino</title>
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	<description>Marcos, Metáforas, Storytelling y Redes</description>
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		<title>&quot;Vivimos en la gran mentira&quot;</title>
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		<pubDate>Mon, 11 May 2009 19:15:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio</dc:creator>
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Christian Salmon, franc&#233;s de Marsella, donde naci&#243; en 1951, dedica su esfuerzo de escritor a revelar la gran mentira en la que vivimos. El resultado es el libro Storytelling, que publica ahora en Espa&#241;a Pen&#237;nsula y que tiene este subt&#237;tulo: La m&#225;quina de fabricar historias y formatear las mentes. &#201;l fue presidente del Parlamento de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.encuadresestrategicos.com/wp-content/uploads/2009/05/mentiras.jpg" alt="mentiras" title="mentiras" width="640" height="233" class="aligncenter size-full wp-image-89" />
<p align="justify"><em>Christian Salmon, franc&eacute;s de Marsella, donde naci&oacute; en 1951, dedica su esfuerzo de escritor a revelar la gran mentira en la que vivimos. El resultado es el libro Storytelling, que publica ahora en Espa&ntilde;a Pen&iacute;nsula y que tiene este subt&iacute;tulo: La m&aacute;quina de fabricar historias y formatear las mentes. &Eacute;l fue presidente del Parlamento de Escritores, y, una vez extinguida esta esforzada instituci&oacute;n, Salmon no ha cesado de preguntarse sobre la ficci&oacute;n que vivimos. Esta semana hablamos en Par&iacute;s con &eacute;l acerca de sus conclusiones.</em></p>
<p><em>Se deduce de su libro que vivimos enga&ntilde;ados.</em></p>
<p align="justify">Vivimos en la gran mentira. Se ve muy bien en la crisis financiera: <strong>la percepci&oacute;n de las cosas es m&aacute;s importante que la realidad de las cosas. &Eacute;sta es una crisis de percepci&oacute;n</strong>. Y si hablamos de pol&iacute;tica, es lo mismo. Los pol&iacute;ticos no argumentan, no abren un debate, sino un teatro, una historia. Storytelling: cuentan un cuento. John McCain ha escrito un libro, Faith of my fathers (La fe de mis padres), y Obama titula el suyo Dreams from my father (Sue&ntilde;os de mi padre)… Independientemente de que nos guste m&aacute;s Obama, lo cierto es que los dos presentan un teatro virtual, una cadena de posturas que obedecen a los mismos c&oacute;digos: storyline, timing, framing, networking… <strong>La percepci&oacute;n es m&aacute;s importante que la realidad</strong>.</p>
<p><em> &iquest;Y la crisis tambi&eacute;n se cuenta como se cuenta un cuento, o una mentira?</em></p>
<p align="justify">Desde los a&ntilde;os ochenta, <strong>la belleza de las empresas, su cosm&eacute;tica, ha tomado una importancia demasiado desproporcionada en relaci&oacute;n con la realidad</strong>. Toma el caso de Enron: es la primera empresa de ficci&oacute;n que no se comporta con un criterio racional, sino como un actor haciendo una performance ante una audiencia a la que quiere divertir y a la que quiere convencer de que es la m&aacute;s innovadora.</p>
<p><em>La m&aacute;s novedosa.</em></p>
<p align="justify">Pero no demuestra la capacidad de innovaci&oacute;n con criterios profesionales sino simb&oacute;licos. Echa a un 10% de trabajadores cada a&ntilde;o y as&iacute; cree estar dando una muestra de renovaci&oacute;n. Y s&oacute;lo est&aacute; actuando para que la vean desde Wall Street.</p>
<p><em>O sea, todo un circo.</em></p>
<p align="justify">Todo un circo. La realidad de la econom&iacute;a no existe, y eso que no existe genera plusval&iacute;a, pero se aleja de la realidad. Lo que ocurre hoy es un retorno, una vuelta de la realidad.</p>
<p><em>Una realidad terrible.</em></p>
<p align="justify">George Soros ha escrito un libro en el que dice que la causa de la crisis no son los especuladores, <strong>sino c&oacute;mo la gente en Wall Street analiza las cosas por la percepci&oacute;n que tienen</strong>, no por la realidad de las cosas. Existe un storytelling del management financiero, un storytelling del marketing: una marca es hoy en d&iacute;a una historia. Lo que he intentado hacer en el libro es mostrar c&oacute;mo se construye, al lado de la realidad, un orden nuevo del relato, un orden ficticio que sustituye a la realidad.</p>
<p align="justify"><em>En narrativa o en ficci&oacute;n eso es noble, pero en pol&iacute;tica y en econom&iacute;a eso tiene consecuencias terribles. No es lo mismo Flaubert que Enron.</em></p>
<p align="justify">Absolutamente. Desde siempre, la humanidad cont&oacute; historias. Mi convicci&oacute;n es que la novela moderna se constituy&oacute; a partir de una pol&eacute;mica con el storytelling de la &eacute;poca. Don Quijote habla desde su pr&oacute;logo de un hombre que tiene la mente llena de mentiras, de falsos relatos.</p>
<p><em>Que la novela viene a limpiar.</em></p>
<p align="justify">A desmitificar. Madame Bovary es tambi&eacute;n una reacci&oacute;n contra el storytelling, los cuentos, de la &eacute;poca. As&iacute; que la &eacute;tica de la novela es luchar contra el storytelling. Y ahora esta tendencia a dormir a la gente con cuentos ha tomado una fuerza que nunca se hab&iacute;a visto.</p>
<p><em>Ahora todo es cuento, parece. Lo que dec&iacute;a Le&oacute;n Felipe: nos tratan de dormir con cuentos.</em></p>
<p align="justify">Antonio Damascio, un neurocient&iacute;fico, dec&iacute;a recientemente que &quot;e<strong>l cerebro es la articulaci&oacute;n de raz&oacute;n y de ilusi&oacute;n</strong>&quot;. Eso es normal. Pero hoy d&iacute;a una campa&ntilde;a electoral es una agresi&oacute;n permanente del cerebro con un bombardeo de noticias falsas. Cuando Roosevelt hablaba en la radio, uno ten&iacute;a tiempo de pensar, la raz&oacute;n pod&iacute;a retomar el argumento; pero hoy no hay tiempo de reflexi&oacute;n, y eso hace desaparecer los espacios democr&aacute;ticos. Porque necesitan un tiempo, una arquitectura institucional (las c&aacute;maras parlamentarias, el poder ejecutivo, el poder legislativo). Toda esta arquitectura hoy d&iacute;a desaparece por otra escena, una escena de la performance pol&iacute;tica: un hombre se sit&uacute;a ante la audiencia y trata de orientar las emociones hacia s&iacute; mismo.</p>
<p><em>Y, adem&aacute;s, ese hombre no es &eacute;l mismo, est&aacute; rodeado de gente que le susurra qu&eacute; ha de hacer.</em></p>
<p align="justify">Son los spin doctors de los candidatos, los lobbies, los storytellers… He escrito algo c&oacute;mico sobre el primer Gobierno de Sarkozy. Dec&iacute;a que la Mesa del Consejo era como un gobierno de las flores, cada uno representaba un s&iacute;mbolo: uno era la igualdad; el otro, los derechos humanos, el otro era el humanitario. &iexcl;Un jard&iacute;n! Los ministros no son elegidos por su competencia, sino por su presencia medi&aacute;tica, por su capacidad de acci&oacute;n en los campos medi&aacute;ticos.</p>
<p><em>Por la flor que representan.</em></p>
<p align="justify">Es terrible. Por ejemplo, la ministra de Justicia, Rachida Dati, la que va a tener un hijo con no se sabe qui&eacute;n, es como la Cenicienta, que se transforma a medianoche en una reina. Es una historia, como un cuento. Y est&aacute; en las elecciones norteamericanas, por supuesto: Barack Obama cuenta un cuento, John McCain cuenta un cuento. Pero Barack Obama va a ganar porque no es solamente el cuento: &eacute;l dispone de un cuadrado m&aacute;gico (el storyline, el timing, el framing, el networking) que le permite gestionar el tiempo, encuadrar su mensaje, financiar la campa&ntilde;a con los adecuados militantes… Y McCain s&oacute;lo tiene el storyline, todo lo dem&aacute;s se le ha desbaratado. Y cuando ha atra&iacute;do a Sarah Palin, no lo ha enmendado, lo ha empeorado: &eacute;l es un presidente viejo que tiene un encuadre ideol&oacute;gico, y ella es una vicepresidenta joven con un encuadre completamente diferente.</p>
<p><em>Volvamos a la mentira. Insuperable la de las armas de destrucci&oacute;n masiva en Irak.</em></p>
<p align="justify">Bush lleg&oacute; en el 2000 con una historia (un storytelling) que contar, todo el gabinete estaba preparado para contar un cuento, y el atentado contra las Torres Gemelas crea otra realidad… En los d&iacute;as posteriores al 11-S, el equipo de Bush cit&oacute; en la Casa Blanca a los directores de Hollywood: hab&iacute;a que imaginar lo que segu&iacute;a.</p>
<p><em>Y fue la invasi&oacute;n de Irak.</em></p>
<p align="justify">Con un cinismo tremendo. Una invasi&oacute;n basada en cuentos. Y hay un cuento, el de las mujeres afganas a las que los talibanes arrancaban las u&ntilde;as, que empez&oacute; a estar en todos los discursos, como si &eacute;sa fuera una pr&aacute;ctica habitual que justificaba cualquier represi&oacute;n. Y luego t&uacute; investigas y ves que ese fue tan s&oacute;lo un caso, y no tan grave como lleg&oacute; a estar en los cuentos sobre las atrocidades de los talibanes.</p>
<p><em>La mentira sirve para controlar a la opini&oacute;n.</em></p>
<p align="justify">El poder hace circular historias para mantenerse. Si consiguiera del todo su prop&oacute;sito estar&iacute;amos ante un totalitarismo, pero a&uacute;n es posible contradecir los cuentos.</p>
<p><em>&iquest;Habr&iacute;a que desconfiar de todo?</em></p>
<p align="justify">No, de la experiencia no hay que desconfiar. Yo creo que estamos en un nuevo modo de opresi&oacute;n, no solamente pol&iacute;tica, sino una opresi&oacute;n simb&oacute;lica que impide a la gente construir su propia vida, pensar y contar su propia experiencia. &Eacute;ste es el momento de una nueva lucha democr&aacute;tica.</p>
<p><em>Para salir del cuento y del infierno.</em></p>
<p>Exacto.</p>
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		<title>Storytelling, el arma de distracci&#243;n masiva</title>
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		<pubDate>Sun, 10 May 2009 00:39:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio</dc:creator>
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		<description><![CDATA[
El secretario de Estado norteamericano Colin Powell, en la ONU en 2003. Agita un frasco que supuestamente contiene &#225;ntrax para justificar una intervenci&#243;n militar en Irak, pa&#237;s que tendr&#237;a armas de destrucci&#243;n masiva. De hecho, no hab&#237;a m&#225;s &#225;ntrax en el frasco que en Irak.
&#8220;Erase una vez&#8221;&#8230; as&#237; comienzan los cuentos para ni&#241;os. Pero, hoy, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-55" title="bushin" src="http://www.encuadresestrategicos.com/wp-content/uploads/2009/05/bushin.jpg" alt="bushin" width="640" height="238" /></p>
<p align="justify">El secretario de Estado norteamericano Colin Powell, en la ONU en 2003. Agita un frasco que supuestamente contiene &aacute;ntrax para justificar una intervenci&oacute;n militar en Irak, pa&iacute;s que tendr&iacute;a armas de destrucci&oacute;n masiva. De hecho, no hab&iacute;a m&aacute;s &aacute;ntrax en el frasco que en Irak.</p>
<p align="justify">&ldquo;Erase una vez&rdquo;&hellip; as&iacute; comienzan los cuentos para ni&ntilde;os. Pero, hoy, las f&aacute;bulas est&aacute;n destinadas a los adultos&hellip; los dirigentes han aprendido a &ldquo;contar historias&rdquo; a sus empleados, a sus soldados, a sus electores. En &ldquo;Storytelling&rdquo; documental de 52 minutos producido por Capa para Canal Plus, Anthony Oliange y Chistian Salmon sacan a la luz, apoy&aacute;ndose en el libro de este ultimo (1), los m&eacute;todos de los comunicadores para &ldquo;vender&rdquo; los m&eacute;ritos de una marca, de un acontecimiento o de un pol&iacute;tico.</p>
<p align="justify"><span id="more-20"></span>Los nuevos cuentacuentos y fabulistas han codificado el &ldquo;storytelling&rdquo; en los a&ntilde;os 1960, asociando organismos de investigaci&oacute;n (y hoy a autores de Hollywood) a la escritura de guiones de pol&iacute;tica-ficci&oacute;n. El &ldquo;Camelot&rdquo; es el m&aacute;s c&eacute;lebre : la creaci&oacute;n por un grupo de universitarios de Cambridge de una simulaci&oacute;n inform&aacute;tica, &ldquo;Pol&iacute;tica&rdquo;, destinada a prevenir una guerra civil en un pa&iacute;s de Am&eacute;rica Latina. En Chile, &ldquo;Salvador Allende hab&iacute;a estado a punto de ganar las elecciones un a&ntilde;o antes&rdquo;, escribe Salmon en su libro. El gui&oacute;n se hab&iacute;a escrito antes, la simulaci&oacute;n servir&aacute; en 1973, para guiar la acci&oacute;n de la CIA. Uno de los primeros ejemplos de aplicaci&oacute;n futura del storytelling : en adelante &ldquo;la pol&iacute;tica ser&aacute; informada, inspirada, legitimada por la ficci&oacute;n&rdquo;, subraya Chistian Salmon en el documental.</p>
<p align="justify">En 2004, George W. Bush aprovechaba para su reelecci&oacute;n una amplia experiencia de los &ldquo;spin doctors&rdquo;, las eminencias grises de la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica. El documental de Canal Plus retoma el encuentro entre Ashley Faulkner, hija de una v&iacute;ctima del 11 de septiembre de 2001, con el presidente Bush. Lynn Faulkner, el padre de Ashley, consultor publicitario pr&oacute;ximo a los republicanos, escribi&oacute; la historia. Su video, visto millones de veces, hizo inclinar la balanza a favor del presidente saliente. Del mismo modo algunos observadores de la ultima elecci&oacute;n presidencial norteamericana atribuyen una parte de la victoria de Barack Obama a su video &ldquo;Historias Americanas, Soluciones Americanas&rdquo;, difundido masivamente en los &ldquo;Swinging States&rdquo; los Estados con voto incierto, hasta el &uacute;ltimo momento. Antes de la reelecci&oacute;n de Georges Bush, uno de sus consejeros (&ldquo;sin duda, Karl Rove&rdquo; aventura Salmon –NDLR) confiaba la f&oacute;rmula infalible del storytelling al periodista norteamericano Ron Suskind, que la cita en el &ldquo;New York Times&rdquo; del 17 de octubre de 2004 : &ldquo;<strong>Cuando nosotros actuamos, creamos nuestra propia realidad. Y mientras vosotros estudi&aacute;is esta realidad, nosotros actuamos de nuevo y creamos otras realidades nuevas, que vosotros pod&eacute;is estudiar igualmente, y es as&iacute; como pasan las cosas. Nosotros somos los actores de la historia. Y a vosotros, a todos vosotros, s&oacute;lo os queda estudiar lo que nosotros hacemos</strong>&rdquo;. El m&eacute;todo ha hecho escuela : &ldquo;En Francia, no tenemos los medios de Hollywood, pero sabemos contar historias&rdquo; Nicol&aacute;s Sarkozy, respaldado por su &ldquo;spin doctor&rdquo; Henry Guaino, y los publicistas Thierry Saussez (hoy responsable de la comunicaci&oacute;n del gobierno) y Jacques Attali (encargado de la &ldquo;pedagog&iacute;a&rdquo; en los medios), inventan cada d&iacute;a una nueva historia. Para desviar la atenci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica de un tema embarazoso o al contrario para focalizarlo sobre &eacute;l. El 5 de julio de 2005, en pleno debate sobre el proyecto de ley de prevenci&oacute;n de la delincuencia, el ministro del Interior estigmatizaba en Europa1 a un delincuente de 14 a&ntilde;os, &ldquo;responsable &eacute;l s&oacute;lo del 10 % de la delincuencia&rdquo; cometida en Tarbes. Una afirmaci&oacute;n que &ldquo;probaba&rdquo; la utilidad de una reforma de la legislaci&oacute;n de 1945 sobre los menores&hellip; Respuesta de la magistratura (&ldquo;Liberation&rdquo; del 6 de julio de 2005) : &ldquo;en ning&uacute;n caso, puede ser responsable del 10% de los 10110 cr&iacute;menes y delitos registrados en Tarbes durante el a&ntilde;o 2004&rdquo;.</p>
<p align="justify">Por m&aacute;s que los jueces denunciasen los &ldquo;intereses&rdquo; contrarios del &ldquo;ministro y sus manifestaciones pol&iacute;ticas&rdquo; y los de &ldquo;las v&iacute;ctimas y la justicia&rdquo;, el argumento se repet&iacute;a incesantemente entre los apoyos de Sarkozy. En el documental de Capa, Christian Salmon subraya la eficacia de estas &ldquo;an&eacute;cdotas v&iacute;ricas&rdquo; : <strong>la transmisibilidad de las historias es m&aacute;s importante que su veracidad</strong>.</p>
<p align="justify">A veces, estas historias, est&aacute;n al servicio del horror. En 2007, para justificar el env&iacute;o de tropas suplementarias a Afganist&aacute;n &ndash; mientras que en la campa&ntilde;a presidencial hab&iacute;a insistido en el poco inter&eacute;s de la presencia militar en aquel pa&iacute;s &ndash; Nicol&aacute;s Sarkozy cont&oacute; una terrible historia en los medios. &ldquo;La de la ni&ntilde;a a quien los talibanes hab&iacute;an cortado la mano porque se hab&iacute;a puesto esmalte de u&ntilde;as&rdquo;. Semejante tortura hecha a las mujeres merec&iacute;a una intervenci&oacute;n, clamaba el presidente y el ministro de Defensa en todas las ondas. Pero la historia hab&iacute;a servido, en los EE.UU., en 2001. Una mujer, unas j&oacute;venes, un pulgar cortado, o la mano o las dos&hellip; El relato es impreciso y con raz&oacute;n ; proviene de un informe de Amnist&iacute;a Internacional de 1996 sobre la situaci&oacute;n afgana, redactado en condicional, sin fuentes contrastadas y sin testigos, establece el documental de Anthony Orliange y Christian Salmon. Poco importa, para los partidarios de la guerra era necesario &ldquo;un mensaje para vender la guerra a la opini&oacute;n p&uacute;blica&rdquo;, explica el coronel de las Fuerzas a&eacute;reas de los EE.UU. en el retiro Sam Gardiner. Una vez fue aceptada la idea de la presencia en Afganist&aacute;n del ej&eacute;rcito norteamericano, &ldquo;la campa&ntilde;a a favor de las mujeres afganas desapareci&oacute;&rdquo;. Con el env&iacute;o de Sarkozy de 700 hombres suplementarios al combate, la campa&ntilde;a tampoco fue reanudada.</p>
<p align="justify">Francia tiene una larga tradici&oacute;n de historias en la historia : los romances de la vida de Juana de Arco la han magnificado para reunir a la naci&oacute;n vacilante en torno a una figura simb&oacute;lica ; al invitar a su mesa a los barrenderos africanos a la hora del desayuno, Val&eacute;ry Giscard d&acute;Estaing esperaba humanizarse&hellip; Si algunas puestas en escena han sido torpes, nosotros hemos entrado ya en la era del storytelling. Porque &ldquo;no se transforma un pa&iacute;s sin ser capaz de escribir y de contar una historia&rdquo;, explica Henri Guaino. Lo que Christian Salmon llama &ldquo;la puesta en escena de la democracia, antes que su ejercicio&hellip;&rdquo;</p>
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		<title>Nicolas Sarkozy, el capit&#225;n intr&#233;pido</title>
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		<pubDate>Mon, 04 May 2009 00:18:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio</dc:creator>
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El secretario de Estado para el Empleo se deshac&#237;a en elogios hacia el discurso que Nicolas Sarkozy pronunci&#243; en Tol&#243;n a finales de septiembre: &#34;Frente a la inquietud suscitada por la tormenta econ&#243;mica internacional, el presidente de la Rep&#250;blica ha dado la imagen de un capit&#225;n intr&#233;pido que gobierna firmemente el tim&#243;n. El presidente afronta [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.encuadresestrategicos.com/wp-content/uploads/2009/05/nicolassarkozyin.jpg" alt="nicolassarkozyin" title="nicolassarkozyin" width="640" height="260" class="aligncenter size-full wp-image-57" />
<p align="justify">El secretario de Estado para el Empleo se deshac&iacute;a en elogios hacia el discurso que Nicolas Sarkozy pronunci&oacute; en Tol&oacute;n a finales de septiembre: &quot;Frente a la inquietud suscitada por la tormenta econ&oacute;mica internacional, el presidente de la Rep&uacute;blica ha dado la imagen de un capit&aacute;n intr&eacute;pido que gobierna firmemente el tim&oacute;n. El presidente afronta esta crisis con la misma determinaci&oacute;n que demostr&oacute; durante la crisis georgiana&quot;. &iexcl;Capit&aacute;n intr&eacute;pido, nada menos! Esto ya no tiene nada que ver con Keynes, sino m&aacute;s bien con Kipling. &iexcl;Menuda batallita! He aqu&iacute; la nueva storyline de la presidencia. Sarkozy se enfrenta a un mar encolerizado. Grita &oacute;rdenes a babor. Amenaza a los banqueros deshonestos. Tranquiliza a los ahorradores. Condena el neoliberalismo salvaje. Promete una refundaci&oacute;n del capitalismo…</p>
<p align="justify">&iquest;Qui&eacute;n va a recordar a estas alturas que durante la campa&ntilde;a de 2007 promet&iacute;a tambi&eacute;n &quot;convertir a Francia en un pa&iacute;s de propietarios&quot; y propon&iacute;a una reforma del cr&eacute;dito hipotecario que, curiosamente, sonaba a una creaci&oacute;n de subprimes a la francesa? Ante la crisis, se ha cambiado de bando. Colbertista a rabiar, keynesiano converso, este Don Quijote de la recuperaci&oacute;n, flanqueado por Henri Guaino, el Sancho Panza del proteccionismo, ya no tiene palabras lo bastante duras para condenar la especulaci&oacute;n financiera. Con el coraz&oacute;n en la mano, promete nacionalizar las p&eacute;rdidas, cuando no mucho tiempo atr&aacute;s abogaba por la privatizaci&oacute;n de los beneficios. El ambiente de los mercados es l&uacute;gubre, pero &eacute;l se muestra exultante: en la presidencia de la Uni&oacute;n Europea ha encontrado un nuevo papel. Las turbulencias de los mercados ejercen sobre &eacute;l un efecto dopante.</p>
<p align="justify"><span id="more-16"></span>El 20 de octubre, de regreso de Camp David, donde acababa de encontrarse con George W. Bush, exclamaba: &quot;He hecho la jugada del siglo&quot;. Pero &iquest;en qu&eacute; consist&iacute;a esa jugada? &iquest;En un New Deal planetario? No. En una simple reuni&oacute;n. George W. Bush, que intentaba recuperar protagonismo, hab&iacute;a aceptado reunir el 15 de noviembre, en Washington, a los pa&iacute;ses industrializados y a las grandes econom&iacute;as emergentes. Pero &iquest;qu&eacute; importan los resultados de la reuni&oacute;n? En esa fecha, el Partido Socialista celebrar&aacute; su congreso en Reims. Sarkozy de la cabeza a los pies. &iexcl;La agenda! La obsesi&oacute;n por la agenda.</p>
<p align="justify">Su elecci&oacute;n al frente del Estado en mayo de 2007 revolucion&oacute; las formas del poder ejecutivo tal y como sus predecesores ven&iacute;an ejerci&eacute;ndolo desde la fundaci&oacute;n de la V Rep&uacute;blica. Inspir&aacute;ndose generosamente de las t&eacute;cnicas de comunicaci&oacute;n desplegadas en los a&ntilde;os noventa por los equipos de Bill Clinton, en Estados Unidos, y Tony Blair, en el Reino Unido, el nuevo presidente se esforz&oacute; desde los primeros d&iacute;as de su mandato por controlar la &quot;agenda&quot; de los medios de comunicaci&oacute;n escenificando su ascensi&oacute;n al poder, estructurando la acci&oacute;n pol&iacute;tica en secuencias coherentes y d&aacute;ndole el ritmo y la forma de una telenovela permanente en la que se alternan episodios de la vida p&uacute;blica con otros de la vida privada.</p>
<p align="justify">Al actor-presidente le preocupa menos el contenido que el ritmo, la acci&oacute;n que la puesta en escena –que es la de un serial continuo supeditado a las reglas del suspense-. A los mandos del tele-Estado, el poder ejecutivo pasa a ser un poder &quot;de ejecuci&oacute;n&quot; (el State craft), de realizaci&oacute;n (en el sentido cinematogr&aacute;fico) del gui&oacute;n presidencial –el Stage craft considerado como una sucesi&oacute;n de secuencias puestas en escena, que es a lo que se resume hoy la actividad altamente simb&oacute;lica del poder-.</p>
<p align="justify">Ya no son las grandes negociaciones internacionales, los consejos de ministros o los debates parlamentarios los que marcan el comp&aacute;s del tiempo pol&iacute;tico, que ahora es objeto de una guionizaci&oacute;n permanente. Hemos pasado imperceptiblemente de la funci&oacute;n a la ficci&oacute;n presidencial y el gui&oacute;n reemplaza ahora al protocolo en el ejercicio ritualizado del poder. Con las carreras pol&iacute;ticas ocurre hoy como con las empresas: dependen menos de los resultados obtenidos que de la percepci&oacute;n que tienen de ellas sus comanditarios, la opini&oacute;n p&uacute;blica o los accionistas.</p>
<p align="justify">Una ca&iacute;da en los sondeos es tan grave como un crash burs&aacute;til y viceversa. La cotizaci&oacute;n de un presidente sirve como soporte a otras muchas fortunas en el mercado de valores pol&iacute;ticos. La cosm&eacute;tica prima sobre la coherencia, y la belleza de hombres e instituciones se ha convertido en sin&oacute;nimo de flexibilidad, de adaptaci&oacute;n. El pol&iacute;tico, como el gerente empresarial, debe manifestar su versatilidad continuamente. Para captar la atenci&oacute;n, su relato debe cambiar.</p>
<p align="justify">En enero de 2007, durante su discurso de candidatura, Sarkozy exclamaba: &quot;He cambiado&quot;, lo que no constitu&iacute;a un programa, pero s&iacute; el comienzo de una intriga. Desde entonces no ha cesado de cambiar: de estilo, de relato, de mujer, de programa. Era conservador y ahora es socialista. Era uno de esos liberales que, 20 a&ntilde;os despu&eacute;s de las revoluciones conservadoras de Reagan y Thatcher, fustigaba al Estado derrochador, y ahora es partidario de una regulaci&oacute;n estatal.</p>
<p align="justify">Nicolas Sarkozy no es un hombre de Estado, es un narrador que cuenta sin cesar historias pobladas de &quot;v&iacute;ctimas virtuosas&quot; y &quot;h&eacute;roes an&oacute;nimos&quot;, de encuentros y separaciones, de &eacute;xitos y fracasos. &iquest;No declar&oacute;, en julio de 2007, Henri Guaino –que por algo redacta los discursos del presidente-: &quot;Hacer pol&iacute;tica es escribir una historia compartida por aquellos que la hacen y aqu&eacute;llos a los que est&aacute; destinada. No se transforma un pa&iacute;s si no se es capaz de escribir y narrar una historia&quot;?</p>
<p align="justify">&quot;En el mundo de las finanzas el storytelling desempe&ntilde;a un papel vital&quot;, escriben Alicia Korten y Karen Dietz en un art&iacute;culo titulado El relato es la nueva moneda de la gesti&oacute;n financiera. &quot;Las historias son vitales para dar sentido a las cifras. Proporcionan un contexto y captan la imaginaci&oacute;n de la gente&quot;, estima el administrador de una gran empresa norteamericana.</p>
<p align="justify">La crisis de la Soci&eacute;t&eacute; G&eacute;n&eacute;rale fue un anticipo de lo que hoy se entiende por comunicaci&oacute;n de crisis. Cuando uno escuchaba al presidente de la Soci&eacute;t&eacute; G&eacute;n&eacute;rale, el relato era casi perfecto. &quot;Es una historia extraordinaria&quot;, declar&oacute; a la prensa poco antes de calificar a J&eacute;r&ocirc;me Kerviel, el culpable, de &quot;personaje de ficci&oacute;n&quot;. Un genio de la codificaci&oacute;n que al parecer cre&oacute; un simulacro de empresa, un banco dentro del banco, desde el que cursaba sus &oacute;rdenes de compra cubri&eacute;ndolas con &oacute;rdenes ficticias, y todo en las mism&iacute;simas narices de sus superiores, y sin raz&oacute;n, por la belleza del gesto, una forma de travesura num&eacute;rica. H&eacute;roe de la blogosfera, J&eacute;r&ocirc;me Kerviel se convirti&oacute;, en el tiempo que dur&oacute; su detenci&oacute;n provisional, en un icono planetario, en un Che Guevara de las finanzas, e incluso en un Bin Laden de la Bolsa. En el mismo orden de ideas, Richard S. Fuld Jr., presidente ejecutivo de Lehmann Brothers, tuvo que escuchar c&oacute;mo el Congreso estadounidense le dec&iacute;a: &quot;Si a&uacute;n no ha descubierto su papel, sepa que ahora es usted el malo y debe comportarse como tal&quot;.</p>
<p align="justify">La crisis financiera actual ilustra la irrupci&oacute;n de un factor nuevo en el funcionamiento del capitalismo financiero; la audiencia. Hace una quincena de a&ntilde;os, los que ten&iacute;an que dar cuenta de las cotizaciones de la Bolsa se dirig&iacute;an a una audiencia restringida compuesta por inversores y operadores. Pero la explosi&oacute;n de Internet y la aparici&oacute;n de los canales por cable revolucionaron la comunicaci&oacute;n financiera. La CNBC, la CNN de las Bolsas, transform&oacute; los oscuros ajustes burs&aacute;tiles en un relato palpitante. De hecho, tiene tanta influencia sobre la evoluci&oacute;n de las cotizaciones como la cadena de Ted Turner sobre las peripecias de la guerra de Irak. Las estrellas de las altas finanzas y los nuevos managers teleg&eacute;nicos han sustituido a los trasnochados operadores del viejo mercado burs&aacute;til.</p>
<p align="justify">Sarkozy lo ha comprendido perfectamente. Ante los sobresaltos de la crisis financiera, ha elegido encarnar a un h&eacute;roe solitario, una especie de Robin de los Bosques de la era digital, campe&oacute;n de los peque&ntilde;os ahorradores, un James Bond de las &quot;acciones derivadas&quot; que combate a las mafias de la especulaci&oacute;n. Kafka escribi&oacute;: &quot;Les dieron a elegir entre ser reyes o correos de los reyes. Como har&iacute;an los ni&ntilde;os, todos eligieron ser correos y, como ahora ya no hay reyes, recorren el mundo grit&aacute;ndose los unos a los otros unas noticias que han perdido todo sentido&quot;. El 15 de noviembre se reunir&aacute;n en Washington.</p>
<p>Por Christian Salmon</p>
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		<title>El ide&#243;logo de Sarkozy</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Apr 2009 20:51:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Claudio</dc:creator>
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<p align="justify">Cuando Nicolas Sarkozy cit&oacute; a Jean Jaures y Leon Blum, dos de las figuras hist&oacute;ricas m&aacute;s emblem&aacute;ticas de la izquierda francesa, en el discurso con el que lanzaba oficialmente su candidatura, el pasado 15 de enero, los miembros del equipo de su rival socialista se pellizcaron varias veces para convencerse de que era cierto lo que estaban escuchando. Pronto descubrieron que detr&aacute;s del candidato de la Uni&oacute;n por un Movimiento Popular (UMP) hab&iacute;a un escritor muy particular: Henry Guaino.</p>
<p align="justify">De hombres como Guaino est&aacute; tambi&eacute;n hecha la pol&iacute;tica. A menudo permanecen en la sombra, prestan sus servicios con pasi&oacute;n o con estricta profesionalidad. En esta ocasi&oacute;n su nombre ha acabado por salir a la superficie, tal es la influencia que ha tenido en la victoria del candidato conservador. &quot;Ya lo ver&aacute;s, es Guaino quien me har&aacute; ganar estas presidenciales&quot;, le confi&oacute; Sarkozy a un miembro de su equipo cuando entr&oacute; en campa&ntilde;a.</p>
<p align="justify">Este economista de 50 a&ntilde;os, alto funcionario del Gobierno, que fracas&oacute; varias veces en su intento de ingresar en la Escuela Nacional de la Administraci&oacute;n (ENA), tiene un largo recorrido en la pol&iacute;tica, pero esta campa&ntilde;a ha sido sin duda su consagraci&oacute;n. Su primer trabajo como negro –el t&eacute;rmino editorial que define a los escritores que trabajan an&oacute;nimamente por encargo– fue para Jacques Chirac en 1988. Se encargaba de reescribirle las entrevistas. Chirac perdi&oacute; contra Fran&ccedil;ois Mitterrand y Guaino aprendi&oacute; una lecci&oacute;n. &quot;Despu&eacute;s de aquello supe c&oacute;mo se perd&iacute;a una campa&ntilde;a&quot;, dice.</p>
<p align="justify">Gaullista de la vieja escuela, soberanista, Guaino se ali&oacute; con Philippe Seguin en la campa&ntilde;a por el no en el refer&eacute;ndum de 1992 sobre el Tratado de Maastricht, que el viejo presidente socialista se hab&iacute;a propuesto sacar adelante. Pese a que el s&iacute; a Maastricht acab&oacute; ganando por unas d&eacute;cimas, el famoso &quot;discurso sobre Francia&quot;, que pronunci&oacute; Seguin en la Asamblea Nacional, ha pasado a la historia como una obra maestra.</p>
<p align="justify">El &eacute;xito ten&iacute;a que llegar. En 1995, junto al polit&oacute;logo Emmanuel Todd, acu&ntilde;&oacute; el famoso concepto de &quot;fractura social&quot; que articul&oacute; la campa&ntilde;a que llev&oacute; por primera vez a Jacques Chirac al El&iacute;seo. Guaino fue recompensado con un alto cargo institucional. Pero la felicidad fue breve. La inoportuna disoluci&oacute;n del Parlamento, y la subsiguiente victoria socialista que llev&oacute; al puesto de primer ministro a Lionel Jospin, acab&oacute; cost&aacute;ndole el puesto. Decepcionado por la decadencia chiraquiana, pas&oacute; de largo de la campa&ntilde;a de 2002.</p>
<p align="justify">El a&ntilde;o pasado, atra&iacute;do por el &quot;voluntarismo&quot; de Sarkozy, Guaino se puso al servicio de la UMP. El candidato conservador prob&oacute; varios escritores, pero a principios de enero, cuando preparaba el discurso con el que se dispon&iacute;a a arrancar la campa&ntilde;a electoral, se decidi&oacute; por Guaino pese a las advertencias en contra de algunos de sus padrinos, como Eduard Balladour.</p>
<p align="justify">Pronto naci&oacute; una extraordinaria complicidad entre ellos. Hab&iacute;a que cambiar la imagen del ministro del Interior, del hombre duro, ambicioso y antip&aacute;tico, del polic&iacute;a de la porra, por la de un futuro presidente, un hombre carism&aacute;tico, humano, capaz de ser amado, de entrar en el imaginario del pa&iacute;s. Guaino sent&oacute; a Sarkozy en el div&aacute;n del psicoanalista y le pidi&oacute; que le contara cosas, que le explicara experiencias de su infancia, que recordara instantes en los que se hubiera emocionado.</p>
<p align="justify">El candidato record&oacute; su visita al memorial del Holocausto, el Yad Vashem, y tambi&eacute;n el viaje al convento de Tib&eacute;hirine, en Argelia, poco despu&eacute;s de que siete monjas trapenses fueran degolladas por fan&aacute;ticos islamistas. Y tambi&eacute;n, probablemente, m&aacute;s de un episodio de su infancia que no ha trascendido. De aquella sesi&oacute;n nace el famoso &quot;he cambiado&quot;, una frase repetida hasta 10 veces el 14 de enero, justificada por el hecho de &quot;haber sufrido&quot;. El sufrimiento, la victimizaci&oacute;n. Dos elementos que han sido claves en esta campa&ntilde;a en la que, ante todo, estaba en juego la propia personalidad de Sarkozy, &quot;inquietante&quot;, seg&uacute;n se dejaba caer tanto desde el campo enemigo como –muy a menudo– desde su propio campo.</p>
<p><a href="http://www.elpais.com/articulo/internacional/ideologo/Sarkozy/elpepuint/20070509elpepiint_11/Tes">J. M. Mart&iacute; Font, el Pa&iacute;s </a></p>
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