Publicado: 17/05/2009 | Por: Claudio | Categorías: Marcos | Etiquetas: Impuestos, México | 2 Comentarios »
Todos los años en México discuten cambios en las reglas impositivas, una propuesta frecuente para incrementar el Presupuesto Público es el gravamen de los alimentos y medicinas, hoy exentos de impuesto al valor agregado (IVA). No hay mucha discusión académica respecto que los impuestos al consumo son unas de las mejores herramientas impositivas, también no hay mucha discusión que los subsidios a la oferta regularmente son ineficientes y además hay evidencia concreta que los efectos de que algunos productos o servicios (libros, alimentos, teatro, etc.) no tengan impuestos no significa que los principales beneficiados son los sectores de bajos ingresos, por el contrario regularmente significa que son los sectores de mayores ingresos los tienen un mayor acceso a estos bienes y servicios y no los sectores a los que se busca beneficiar.
En México es particularmente impopular el proponer el impuesto al consumo de alimentos y medicinas, existe la creencia que los principales perjudicados serían los sectores de bajos ingresos. Políticos de todo espectro ideológico se oponen a una medida de este tipo, de una u otra manera, el marco desde donde se da la discusión es que el impuesto al valor agregado reduciría la capacidad de consumo de los sectores populares. No hay una discusión de cómo esta situación incrementa el poder adquisitivo de los sectores de altos ingresos y tampoco como los impuestos recaudados podrían distribuirse a través de subsidios directos a los sectores de bajos ingresos y cual sería la situación de consumo al final de este ejercicio.
Al parecer, los partidarios del impuesto al consumo de alimentos y medicinas, han caído en la trampa de desarrollar su conversación dentro del marco de los opositores a la medida, quizás la falla podría ser remediada reemplazando “IVA a los Alimentos y Medicinas” por “Impuestos a los que más consumen”. No basta con que algunos periodistas y políticos digan que les parece injusto que la cena de navidad de Carlos Slim no paga IVA para que la ciudadanía entienda y se declare a favor del IVA.
Reenmarcando el debate en torno a un valor de redistribución, donde se considera lo más equitativo, es posible comenzar a modificar la percepción de las personas en torno a quienes serían los más afectado con esta medida. Si se acepta el principio que los que más consumen deben ser los que más paguen impuestos, fácilmente se puede continuar la conversación en torno a cuales son los bienes y servicios que estas personas más consumen, pudiendo sumar a más personas que apoyen los impuestos al valor agregado a las medicinas y alimentos.
Es necesario modificar el enfoque, pasar desde el evaluar el porcentaje que significan los alimentos y medicinas dentro del ingreso familiar a evaluar a los sectores que consumen más esos bienes y servicios. Este cambio de enfoque, a través de un nuevo marco, puede permitir destrabar la conversación y producir una nueva mayoría haciendo viable una propuesta de cambio de las reglas del juego actual.
Publicado: 15/05/2009 | Por: Claudio | Categorías: Marcos, Metáforas | Etiquetas: Colin Powell, Felipe Calderón, Frank Luntz, México, Narcotráfico | Tienes algo que decir »

Métaforas que matan
Uno de los problemas de mayor envergadura que ha enfrentado el gobierno mexicano es la llamada “Guerra contra el Narcotráfico”. De esta forma a denominado a las medidas que ha emprendido contra los carteles de las drogas que operan en el país. Quizás la cercanía ideológica con el anterior gobierno de los Estados Unidos, junto a la cercanía geográfica, hacen tener una similitud a la “guerra” del gobierno de Bush, la que llamó Guerra contra el Terrorismo.
Actualmente, es de conocimiento público que la principal deserción del primer gobierno de Bush, Collin Powell, se debió a que el ex Secretario de estado no compartía el desarrollo de la “Guerra contra el Terrorismo”, por cuatro razones centrales: como guerra carecía de un frente y campos de batalla claros y definidos, no estaban establecidas cuales serían las batallas a ganar, no habían criterios para evaluar si se estaba ganando o avanzando en la guerra, los costos humanos y materiales no pueden ser asociados directamente a avances en el “campo de batalla” o en la guerra en general. Afganistán, Irak y Al Qaeda, constituyen tres frentes completamente diferentes y difícilmente comparables en términos de táctica y estrategia militar, así como de propósitos estratégicos de seguridad global específicos para la seguridad nacional de los Estados Unidos.
Al paso de los años, las aprensiones de Powell se confirmaron en los hechos, con el actual descalabro de la guerra en Afganistán, donde la lucha contra el Talibán está lejos de acabar, en Irak no ha visos de pacificación y menos del establecimiento de una democracia (que pasó a ser el objetivo luego de la caída de Saddam Hussein y la toma de control de sus recursos petroleros por parte de los consorcios estadounidenses) y aún sigue operativa la red de Al Qaeda y no se ha logrado la captura o eliminación de Osama bin Laden.
Si observamos los hechos, luego de iniciada la “Guerra contra Narcotráfico” vemos que la pérdida de vidas ya supera con creces a todas las muertes en la guerra en Irak, las disputas territoriales y de liderazgo han desatado una guerra abierta entre los carteles de la droga y no hay acuerdo entre los actores políticos y militares de cual es el indicador de avance en esta “guerra”, algunos lo miden en el monto de la droga decomisada, pero no hay evidencia que el combate al microtráfico local afecte la viabilidad económica de los carteles, la única consecuencia ha sido el incremento de los precios locales generando mayores incentivos para la entrada de nuevos actores en el mercado nacional.
La denominación de “Guerra contra el Terrorismo” sirvió para avanzar en los objetivos geoestratégicos de las fuerzas conservadoras estadounidenses y a sus aliados en el campo del petróleo. Los propósitos cambiantes de la guerra fueron útiles en un período importante del gobierno de Bush, pero terminaron por debilitarse con la expiración del segundo período presidencial.
Actualmente, a menos de la mitad del gobierno de Felipe Calderón, no se observan los avances de la “guerra” a nivel público o en la percepción ciudadana, a pesar de la gran cantidad de indicadores que el gobierno entrega periódicamente en torno a los líderes de los carteles que son apresados, las armas incautadas, las erradicaciones, etc., producto de los distintos operativos que realiza el ejercito a nivel nacional, por el contrario, hay una percepción de aumento de la inseguridad por parte de la ciudadanía.
Probablemente, como es práctica común en el país, la denominada Guerra contra el Narcotráfico, pase a convertirse en algo cotidiano y no sea noticia pública lo que terminara convirtiendo a estas iniciativas en operativos puntuales y geográficamente acotados. Quizás es el momento de redefinir el nombre y reconvertirlo no sólo en su denominación sino en definir alcances claramente evaluables. En el futuro es recomendable poner mayor atención a las consecuencias no previstas al denominar a una estrategia de una u otra forma, como dice Franz Luntz “It’s Not What You Say, It’s What People Hear”.
Publicado: 3/03/2009 | Por: Claudio | Categorías: Elecciones, Metáforas, Storytelling | Etiquetas: Andrés López Obrador, Felipe Calderón, George Lakoff, México, Partido de Acción Nacional | 3 Comentarios »

Hay un personaje en el antiguo programa mexicano “El Chavo del 8” llamado “doña Florinda”. Ella es una señora viuda y con un hijo que vive en la vecindad, rentando la vivienda donde habita. Doña Florinda tiene una mirada despectiva de su entorno a los cuales llama “chusma”, término que según la Real Academia Española tiene varias acepciones, pero que en este caso es más cercana la de “Muchedumbre de gente vulgar”.
Evidentemente, ella se considera de un nivel socioeconómico diferente al de sus vecinos (lo cual puede ser válido en términos de su pasado social, pero en términos de su actual nivel de ingresos no se diferencia mucho de los demás habitantes de la vecindad). Esta distinción que ella expresa con frecuencia al enfrentar cualquier problema con sus vecinos o las dificultades que enfrenta su hijo derivadas de las frecuentes peleas infantiles. Sigue leyendo »
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