“Cuando no encuen­tras las pal­abras es que no tienes las ideas” George Lakoff

La oportunidad del Storytelling

Publicado: 21/05/2009 | Por: Claudio | Categorías: Metáforas, Storytelling | Etiquetas: , , , , , , | Tienes algo que decir »

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La cri­sis financiera y económica global ha mar­cado el quiebre en el dominio abso­luto de los “téc­ni­cos” aso­ci­a­dos al pen­samiento neolib­eral, pero tam­bién a todo un enfoque tec­nocrático que ha pre­dom­i­nado en la política y en los nego­cios en los últi­mos 25 años. El dis­curso político y de nego­cios aso­ci­a­dos sólo a la enu­meración de cifras y datos, “pro­gra­mas de acción” y “políti­cas”. Este sen­tido común atrav­esó todo el espec­tro ide­ológico, una anéc­dota de la última cam­paña pres­i­den­cial en Chile, en el comando de la actual Pres­i­denta Bachelet, frente a cualquier prop­uesta que se ale­jara de lo que George Lakoff llama la “la metá­fora del mar­ket­ing”, la respuesta de los prin­ci­pales líderes pro­gre­sis­tas era “¿Hay dato para eso?”, dando así a las encues­tas y datos un poder omní­modo para val­i­dar el dis­curso y acción política.

Sin embargo, después de tanta arro­gan­cia tec­nocrática, los vien­tos de cam­bio se impo­nen paso a paso, ya nos man­i­festa­ban Kjell Nord­strom y Jonas Rid­der­strale en Funky Busi­nesslos direc­tores Gen­erales son con­ta­dores de his­to­rias gen­erales”. La necesi­dad de una política del sto­ry­telling que inter­prete, que le dé sen­tido a la “real­i­dad” y que con­vierta en comu­ni­cación el proyecto político, es una nueva opor­tu­nidad para la human­ización de la política en el siglo XXI, la que ya comenzó antes en el mundo de los nego­cios.

Muchos int­elec­tuales, políti­cos, ejec­u­tivos y los orto­doxos de la téc­nica augu­ran la con­t­a­m­i­nación política y de los nego­cios y la política por parte de unos dem­a­go­gos manip­u­ladores o por unos incom­pe­tentes pero con una buena nar­ra­tiva, ambos sin sus­tento o fun­da­mento prác­tico. Sin embargo, George Soros, que nadie podrá cal­i­ficar de incom­pe­tente en el mundo de los nego­cios, nos dice que “la causa de la cri­sis no son los espec­u­ladores, sino cómo la gente en Wall Street anal­iza las cosas por la per­cep­ción que tienen, no por la real­i­dad de las cosas”, lo cual está ínti­ma­mente rela­cionado con las his­to­rias que la gente escucha y el relato que los anal­is­tas y otros actores hacen acerca del futuro. La cri­sis financiera actual, no fue pre­vista y mucho menos en la inten­si­dad que ha ocur­rido, mostrando una vez más las carec­n­cias de las dis­ci­plinas que se pre­sen­tan como cien­cias con capaci­dad pre­dic­tiva.

Pero enfo­qué­monos en el campo político. ¿Es posi­ble pro­ducir cam­bios sin may­orías democráti­cas?; ¿Las may­orías no se con­struyen acaso en el campo del debate?; ¿La con­struc­ción de may­orías no son un campo pro­pio de la seduc­ción?; ¿Por qué muchos antiguos exper­tos tiene tanto recelo a estos nuevos enfo­ques?

Al pare­cer, hay dos fuentes de resisten­cia; la primera, aún se sigue pen­sando en el par­a­digma racional­ista, que se tra­duce en que las per­sonas se ori­en­tan en fun­ción de sus intere­ses, por lo cual hay que conec­tar con la gente entorno a éstos y así las per­sonas racional­mente apo­yaran lo que se les planteé. Sin embargo, como nos aclara Lakoff, las per­sonas no pien­san de esa man­era, ya lo mostraron Kah­nema (Pre­mio Nobel de Economía) Tver­sky, a pesar de eso, la may­oría de la dis­ci­plina económica está basada en el supuesto de la racional­i­dad del con­sum­i­dor, quien actúa en torno a su interés. La segunda, pareciera ser que muchos pre­fieren que les den la razón antes que per­suadir al otro. Mucha arro­gan­cia tiende a posi­cionarnos en la como­di­dad de int­elec­tual de lo “puro” o lo “real”, mien­tras los quienes se atreven a cor­rer ries­gos de hacer algo difer­ente y sus poderes fác­ti­cos, ganan espa­cios cul­tur­ales y valóri­cos, pero tam­bién elec­ciones.

Muchos políti­cos pre­fieren tener der­ro­tas antes de cam­biar sus méto­dos, pre­fieren tener der­ro­tas “auto­com­plac­i­entes”, sin embargo esas der­ro­tas no son más que der­ro­tas . Siem­pre las der­ro­tas retrasan los cam­bios. Las urgen­cias de cam­bio y trasfor­ma­ción no hacen viables las alter­na­ti­vas de la dis­tan­cia de los que nunca se con­t­a­m­i­nan, pero que nunca ganan.

Los int­elec­tuales y políti­cos “ilu­mi­na­dos” que no com­pren­den la “irra­cional­i­dad” de sus audi­en­cias, les cuesta enten­der porque su pueblo no escucha a sus pro­fe­tas de la racional­i­dad, está incom­pren­sión siem­pre es depre­siva.

Más que nunca reque­r­i­mos cul­ti­var un sto­ry­telling, com­par­tirlo y masi­fi­carlo, pero tam­bién es nece­sario más que nunca escuchar si bus­camos que nos escuchen. Ya no existe el líder que siem­pre habla y la audi­en­cia sólo escucha, la metá­fora del emisor‐mensaje‐receptor ya caducó. La con­ver­sación y el diál­ogo es el parte de la inter­ac­ción “nat­ural” la nueva sociedad. Las her­ramien­tas y las prác­ti­cas sociales hacen que el éxito pase por las platafor­mas que gen­eran con­ver­sación, El Man­i­fiesto Clue­train nos dice que “los mer­ca­dos son con­ver­sa­ciones”. Para tener mayor lid­er­azgo político reque­r­i­mos cul­ti­var una mayor capaci­dad de diál­ogo y de con­ver­sación.

A pesar de estar más conec­ta­dos muchas per­sonas se sien­ten más solos, en un con­texto de cri­sis y frac­turas de las vie­jas tradi­ciones sociales, la gente enfrenta la incer­tidum­bre del futuro muchas veces con miedo, exper­i­men­ta­rlo solo y ais­lado lo hace muchas veces más duro. Esta sociedad plural, con menos certezas y con más con­flic­tos nece­sita urgen­te­mente con­ver­sar, para no sen­tirse sola y sin hor­i­zontes. El dis­curso tec­nocrático no logra conec­tar con estas emo­ciones, pero tam­poco ha tenido la capaci­dad de traer certezas y mucho menos ha traído nuevos hor­i­zontes.

Pro­ducir esper­an­zas en los ciu­dadanos, no sólo en los con­sum­i­dores, para creer que exis­ten nuevas opor­tu­nidades y que es posi­ble un futuro mejor, nos lleva a con­struir una política de emo­ción de esper­an­zas com­par­tidas y prome­sas más allá de la “lis­tas de com­pras”. La actu­al­i­dad no nos pre­senta indi­cios que logre­mos un futuro con­fort­able, muchas per­sonas están viendo ame­naza­dos sus puestos de tra­bajo, nego­cios y fuentes de ingre­sos, pero tam­bién enfrenta­mos un con­texto com­plejo con el calen­tamiento global, el ter­ror­ismo, la ampliación de las difer­en­cias sociales y las nuevas. Reque­r­i­mos pro­ducir un sto­ry­telling capaz de generar una esper­anza colec­tiva que per­mita con­struir com­pro­miso colec­tivo, que pueda ofre­cer con­fi­anza a los ciu­dadanos.